Inflación, la liquidez y decisiones del Banco Central son clave para determinar por dónde irá el costo del dinero
A propósito del escenario internacional, de conflictos e incertidumbre, mucha gente se pregunta qué curso seguirán las tasas de interés en República Dominicana, si subirán o bajarán en los próximos meses. La respuesta, según el sistema financiero, depende de múltiples factores.
El rumbo de las tasas no responde a un solo elemento, sino a un conjunto de variables que interactúan, desde la inflación hasta la liquidez y las decisiones de política monetaria. Manuel González, director técnico de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), lo resume con claridad: “Todo depende”, le dice sin muchos rodeos al periódico elCaribe, cuando se le pregunta sobre esta cuestión.
Al abordar la posible trayectoria de las tasas de interés bancarias en los próximos meses, González coloca en el centro el rol del Banco Central, dado que la autoridad monetaria tiene una doble función; la de controlar la inflación y, al mismo tiempo, velar por el crecimiento económico. “El Banco Central mira por el control de la inflación, pero también mira por el lado del crecimiento de la economía”, asegura.
Ese equilibrio que refiere el directivo de la ABA no es menor. Mantener la inflación bajo control es clave no solo para la estabilidad de precios, sino para la competitividad. “A nadie le gusta que se le descontrole la inflación”, advierte.
Y agrega que cuando eso ocurre se producen distorsiones, como es la pérdida de poder adquisitivo, cambios en los patrones de consumo y presiones sobre las empresas. Así las cosas, algunas actividades pueden trasladar el aumento de costos a precios, pero otras no tienen esa capacidad. “Hay empresas que no pueden aguantar esa sustitución que se puede generar en el mercado”, apunta. De ahí la importancia de preservar un entorno de estabilidad. Para González, una inflación controlada y dentro de ciertos parámetros no es negativa, sino necesaria.
“Es buena”, afirma, al destacar que permite que el mercado funcione y se desarrolle con previsibilidad.
Ahora bien, cuando se plantea directamente la posibilidad de un aumento en las tasas de interés, su respuesta vuelve al terreno de los condicionantes. “Todo dependerá de cómo evolucione el entorno internacional, en particular los conflictos que puedan impactar los precios”, explica. González visitó el periódico elCaribe, un encuentro durante el que se abordaron diversos tópicos sobre el sistema financiero dominicano, e incluso, algunos aspectos relacionados con los acontecimientos a escala internacional, que suelen y pueden influir no solo en la economía dominicana, sino en muchas otras del mundo.
“Si hay una afectación en la economía, los precios se disparan y el Banco Central tiene que entrar a controlar la inflación”, indica. En ese caso, añade, la autoridad monetaria podría recurrir a un aumento en la tasa de política monetaria como herramienta para frenar ese proceso. “La tasa de política monetaria funciona como una referencia para el resto del sistema financiero. Marca que ese es el callejón en el que se quiere mover el Banco Central. A partir de ahí, se orientan las tasas activas y pasivas del mercado”, indica.
Dentro de ese esquema, menciona los instrumentos de corto plazo, como las facilidades overnight, que forman parte de los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Son, en la práctica, carriles que ayudan a guiar el comportamiento de las tasas en la economía.
A propósito de eso que explica Manuel González, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en su reunión de política monetaria de marzo de 2026, optó por mantener su tasa de interés de política monetaria (TPM) en 5.25 % anual. La tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) permanece en 5.75 % anual, mientras la tasa de depósitos remunerados (Overnight) continúa en 4.50 % anual. Para esta medida se tomó en consideración el escalamiento del momento del conflicto bélico en el Medio Oriente, el cual ha producido un incremento de la incertidumbre global y ha generado aumentos significativos en el precio del petróleo y otras materias primas. Por otro lado, a nivel local, se ponderó la recuperación
Liquidez, inyección de recursos
El nivel de tasas no depende únicamente de la política monetaria, dice González. La liquidez juega un papel determinante. Si el Banco Central decide inyectar recursos al sistema, eso puede incidir directamente en el costo del dinero.
“Si mete liquidez, las tasas no suben”, se desprende de su explicación, en la medida en que una mayor disponibilidad de recursos reduce la presión alcista sobre los intereses.
El director técnico de la ABA explica que la autoridad monetaria puede optar por ese camino si busca evitar que sectores productivos se vean afectados en un entorno adverso. “Puede decir: yo no quiero que se alteren las tasas, quiero controlarlas, pero tengo espacio para dar liquidez”, señala, en referencia a la posibilidad de sostener la actividad económica en medio de presiones externas.
“Hemos visto cómo el Banco Central actúa en un momento afectando tasas, pero en otro momento metiendo liquidez”, indica, dejando claro que se trata de decisiones ajustadas a las condiciones del momento. Además, advierte que el impacto no es uniforme en todos los segmentos, o sea, que no todas las tasas tienen el mismo impacto. Dependiendo del destino del crédito, algunas pueden reaccionar más que otras.
En ese sentido, menciona que el financiamiento al consumo podría verse más afectado que el hipotecario o el destinado al comercio, lo que refleja la diversidad de factores que inciden en la estructura de tasas. En otra parte del diálogo se trató el tema de la informalidad laboral en la economía dominicana, un aspecto estrechamente vinculado con el acceso al crédito y la inclusión financiera.
Desde la óptica de la banca, la formalización es un objetivo claro. “A la banca le interesa que empleos y actividades que se manejan de forma informal se formalicen”, afirma González. La razón es sencilla: el crecimiento del sistema financiero depende tanto de lo existente como de lo nuevo. “En la medida que pueda tener más clientes bancarizados y más empresas, el banco crece”, explica. Sin embargo, deja bien claro que ese interés debe ir acompañado de prudencia. La estructura misma del sistema financiero obliga a esa cautela. “El 11% es patrimonio y el 99% es de fondos ajenos”, recuerda, en referencia a los recursos que los bancos administran, provenientes de depositantes y otras fuentes. Eso implica una responsabilidad clara. “El banco lo que hace es gestionar los recursos y lo tiene que hacer de forma responsable”.
Existe la disposición para expandir inclusión
Como el banco gestiona recursos, debe hacerlo de forma responsable, González dice que aunque existe disposición para ampliar la inclusión financiera y apoyar a empresas que operan en la informalidad, no se puede trasladar toda la carga a la banca. “Tiene que haber participación del Gobierno, con fondos de garantía”, plantea, al señalar la necesidad de distribuir riesgos y responsabilidades. El reto no está solo en colocar crédito, insiste, sino en recuperarlo de manera sostenible.
“El problema no es colocar recursos. El problema es recuperar los recursos y de forma rentable”, afirma.
Esa lógica define el accionar del sistema: ampliar el acceso, pero sin comprometer la estabilidad. “Tiene que ser un apoyo inteligente sin perder lo que es su responsabilidad”, concluye. Según datos de la Superintendencia de Bancos (SB) las tasas de interés continuaron en descenso al finalizar 2025.
En las tasas de interés de la banca múltiple, tanto las tasas activas como las pasivas registraron reducciones de -1.77 y -3.73 puntos porcentuales, respectivamente
