Capriles negocia con Maduro y se pone al frente de la oposición

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Capriles y Maduro se saludan en una reunión en el Palacio de Miraflores en 2014.

Caracas. Diecisiete meses. Es el tiempo que Juan Guaidó ha sido el líder monolítico de la oposición venezolana. En ese lapso, el resto de grandes nombres han guardado silencio y se han mantenido en segundo plano. Hasta ahora. Henrique Capriles ha vuelto a la primera línea con un golpe de efecto al declararse parte de una negociación que ha logrado la liberación de 50 presos políticos.

Más allá de las tradicionales peleas de egos entre opositores, muchas son las voces que han criticado cómo Capriles había sido relegado, pese a su rol principal durante años entre la oposición. El dos veces candidato presidencial comenzó a mostrar sus críticas en 2020, pero ha sido tras un polémico llamamiento a la unidad de Guaidó cuando ha enseñado los dientes.

Durante su conversación criticó las posturas cerradas de los simpatizantes del chavismo y se preguntó si la oposición va a convertirse “en lo mismo” como “un espejo” y se respondió: “No estoy de acuerdo con eso, quiero un país libre, próspero, democrático”.

Vuelve a la primera línea

Diecisiete meses. Es el tiempo que Juan Guaidó ha sido el líder monolítico de la oposición venezolana. En ese lapso, el resto de grandes nombres han guardado silencio y se han mantenido en segundo plano. Hasta ahora. Henrique Capriles ha vuelto a la primera línea con un golpe de efecto al declararse parte de una negociación que ha logrado la liberación de 50 presos políticos.

Con el diálogo, que siempre ha negado de manera frontal Guaidó, Capriles ha logrado un resultado incontestable: la liberación de 50 personas y el fin de la persecución judicial a otras 60, un logro tangible que su joven detractor no fue capaz conseguir.

Guaidó ya no es el líder

Durante años, los jóvenes que comenzaron su carrera política en el activismo estudiantil habían esperado dar el paso a la primera fila del liderazgo en la oposición venezolana. Sin embargo, ese salto lo dio un bisoño diputado que no se encontraba entre quienes movilizaron a Venezuela en las grandes protestas.

Juan Guaidó, un gran desconocido para la mayoría, fue capaz de lograr algo casi imposible, alinear todas las voluntades de la oposición en un mismo sentido. Eso sí, lo hizo gracias al incontestable apoyo de EE.UU. y de sus vecinos Colombia y Brasil. Sin embargo, las grietas comenzaron a surgir y el personalismo de Guaidó derivó en unas críticas feroces a quienes se atrevían a sugerir la necesidad de reorientarse. Especialmente, se escucharon críticas cuando se negó a dialogar con Nicolás Maduro.

Esa falla la aprovechó Capriles junto al que fue durante todo 2019 vicepresidente del Parlamento, Stalin González, siempre al lado de Guaidó durante su liderazgo en la Asamblea Nacional, y sentado a la mesa de diálogo con el Gobierno en el breve tiempo que fue posible.

No solo son Capriles y González. Quizás la voz más crítica ha sido la de María Corina Machado, quien calificó el último llamado de unidad de Guaidó como “una agenda de distracción”.

Capriles esperó, apareció y triunfó

Capriles se mantuvo en un discreto y paciente segundo plano, viendo, escuchando y, la mayoría de veces, callando, al menos en lo que respecta a la crítica hacia Guaidó, pese a estar en desacuerdo con él y con su equipo.

Si bien el objetivo es el mismo para ambos -lograr un cambio en Venezuela y sacar a Maduro del poder-, los métodos que cada uno considera que hay que utilizar para lograrlo están a años luz. Y también lo están los tiempos. Capriles aguarda el momento adecuado, mientras que Guaidó improvisa y procede impaciente.

Y es, precisamente, esa impaciencia la que lo llevó a cometer errores que agotaron la paciencia de Capriles y se lo hizo saber en público, de forma contundente y segura, sin apenas dejar lugar para la réplica. La experiencia política de Capriles le ayudó a mantener la calma de la que el joven carece.

Pero Guaidó, pese a saber que esa crítica contra él está en la calle, no ha sido capaz de controlar el impulso de actuar sin pensar en las consecuencias que, antes o después, tenían que llegar.

Y llegaron de la mano de Capriles por sorpresa y, una vez más ,en público, después de que el equipo de Guaidó sacase un comunicado rechazando las reuniones de su contraparte con el Gobierno de Maduro y mostrando su ofensa por no haberlo consultado con el presidente del Parlamento.

Dice que el plan anterior de la oposición se agotó

Capriles aseguró ayer miércoles, acerca del futuro de la oposición, que “el plan que había se agotó”, apenas un día después de que se conociera que dialogó con Nicolás Maduro para conseguir medidas de gracia para 110 personas. “El plan que había se agotó, la agenda que se había presentado al país no dio resultado, se agotó”, dijo Capriles en una transmisión por redes sociales en las que no señaló directamente al también opositor Juan Guaidó, que ayer desacreditó sus conversaciones con el Ejecutivo a través de Turquía. Durante su conversación criticó las posturas cerradas de los simpatizantes del chavismo y se preguntó si la oposición va a convertirse “en lo mismo” como “un espejo” y se respondió: “No estoy de acuerdo con eso, quiero un país libre, próspero, democrático”. “Hoy, por mis ‘gestiones personales’, nos sentimos satisfechos de la libertad de 110 presos políticos. Mi único interés es defender a los venezolanos y lograr la libertad de Venezuela. ¡No nos vamos a resignar, así como ningún venezolano lo hará hasta ver el cambio en el país!”, dijo. “Tengan claro: con chinos, con rusos, con europeos, hablaremos con todo el que sea necesario para sacar a los venezolanos de esta crisis”, subrayó. “Hay quienes se terminan convirtiendo en lo que critican. Conversar y negociar no es lo mismo, salvo que quieras manipular y mentir”, precisó.

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