Chile celebra este domingo una de las elecciones presidenciales más polarizadas desde el retorno a la democracia, con un escenario inédito: la ultraderecha aparece como favorita por primera vez desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, hace 35 años.
Cerca de 16 millones de ciudadanos están convocados a las urnas en un país marcado por el temor al crimen, la desaceleración económica y la desconfianza hacia la clase política.
Un candidato duro frente a una izquierda moderada

José Antonio Kast, abogado de 59 años y líder del Partido Republicano, llega como favorito según los sondeos. Católico conservador y padre de nueve hijos, su discurso gira en torno al combate frontal contra la delincuencia, el narcotráfico y la migración irregular. Promete la deportación de cerca de 340,000 migrantes sin documentos, en su mayoría venezolanos, y sostiene que Chile “se cae a pedazos”, alejándose del modelo de estabilidad que lo caracterizó por décadas.
En la vereda opuesta se encuentra Jeannette Jara, abogada de 51 años, exministra de Trabajo y figura de la izquierda comunista moderada. Su propuesta prioriza el fortalecimiento del salario mínimo, la defensa de las pensiones y la preservación de políticas sociales, apelando a un electorado que teme un retroceso democrático.
Seguridad, miedo y el fantasma de la dictadura

La inseguridad se posiciona como la principal preocupación ciudadana. Un 63 % de los chilenos considera el crimen y la violencia como su mayor problema, de acuerdo con encuestas recientes. Aunque los homicidios han disminuido en los últimos dos años, persiste el temor por el aumento de delitos violentos como secuestros y extorsiones, asociados a bandas criminales extranjeras.
El legado de Augusto Pinochet también vuelve al centro del debate. Kast ha reconocido su respaldo al régimen militar y ha evitado profundizar en el tema durante la campaña, mientras sectores de la izquierda lo califican como “un Pinochet sin uniforme”. Analistas señalan que, de imponerse, Kast lo haría más por el rechazo a la izquierda que por una adhesión plena a su ideología.
