La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel entra en una fase incierta. Tras el fracaso de las negociaciones este sábado y el mantenimiento de una tregua temporal, el escenario actual no es de paz, sino de contención.
Las posiciones de ambas partes siguen siendo incompatibles. Mientras Washington exige límites al programa nuclear iraní y garantías sobre el estrecho de Ormuz, Teherán insiste en el fin total de la guerra y el levantamiento de sanciones.
Este choque de objetivos mantiene el conflicto en una especie de “equilibrio inestable”, donde cualquier incidente podría reactivar las hostilidades.
«Me da igual»
Pese a la tregua, la violencia continúa en algunos frentes. En Líbano, ataques recientes han dejado más de 2,000 muertos desde marzo, mientras Israel intensifica operaciones contra Hezbolá.
El presidente Donald Trump afirmó que, con acuerdo o sin él, Estados Unidos ya ha logrado sus objetivos militares en el terreno.
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Sin acuerdo de paz
Estados Unidos e Irán concluyeron en la tarde del sábado una ronda de negociaciones en Islamabad sin alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto en Oriente Medio, aunque ambas partes mantienen por ahora una frágil tregua.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, abandonó la capital pakistaní tras lamentar la falta de compromiso por parte de Teherán, especialmente en lo relativo a su programa nuclear.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que su delegación presentó propuestas “constructivas”, pero acusó a Washington de no generar confianza suficiente para avanzar en un acuerdo.
Ormuz y el programa nuclear, los puntos de ruptura
Entre los principales puntos de desacuerdo destacan el control del estratégico estrecho de Ormuz y la negativa de Irán a renunciar a sus reservas de uranio enriquecido.
Según el medio estadounidense Axios, estas diferencias bloquearon cualquier avance significativo en las conversaciones.
El estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto, se ha convertido en el principal instrumento de presión de Teherán en la negociación.
Energía y tregua: el delicado equilibrio
El fracaso diplomático genera preocupación global por el impacto en los mercados energéticos y el transporte marítimo en el Golfo.
Sin embargo, algunos indicadores apuntan a una leve estabilización. Arabia Saudita anunció la reactivación de su principal oleoducto, mientras Catar comenzó a levantar restricciones marítimas, en un intento por normalizar parcialmente el flujo energético.
Pakistán, mediador clave, instó a ambas partes a respetar el alto el fuego temporal, considerado esencial para evitar una nueva escalada.
Tres escenarios posibles a corto plazo
A partir de la situación actual, expertos identifican tres posibles caminos:
1. Escalada militar controlada
Ataques limitados, operaciones selectivas y presión constante sin llegar a una guerra total. Es el escenario más probable a corto plazo.
2. Ruptura de la tregua y guerra abierta
Un error de cálculo —como un ataque a infraestructuras clave o una baja significativa— podría desencadenar una confrontación directa de gran escala.
3. Negociación prolongada sin acuerdo inmediato
Las conversaciones podrían reanudarse bajo mediación internacional, pero con avances lentos y sin soluciones definitivas en el corto plazo.
