El Pentágono ha comenzado a reorganizar su presencia naval en el Caribe después de la operación militar en Venezuela el pasado 3 de enero. Según The New York Times, Washington estaría reduciendo el volumen de su flota desplegada en esa región, que alcanzó niveles sin precedentes en los últimos meses, al tiempo que reubica activos clave hacia aguas al norte de Cuba.
Entre los movimientos de la Armada estadounidense figuran el desplazamiento de dos buques de transporte anfibio, el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, desde el sur del Caribe hasta el Océano Atlántico frente a la costa cubana.
Estos barcos están diseñados para apoyar desembarcos y operaciones de tropas marinas, aunque no se ha informado si su nueva ubicación obedece a un cambio de misión específico.
Menos tropas pero presencia sostenida
Este ajuste implicaría una reducción de alrededor de 3.000 efectivos militares en el Caribe, dejando un contingente aproximado de 12.000 soldados estadounidenses en la región.
Aún así, funcionarios citados por los medios aseguran que EE.UU. continuará manteniendo una presencia naval en el área y seguiría con operaciones dirigidas, entre otras cosas, a combatir embarcaciones relacionadas con narcotráfico, pese a la reorganización.
La fuente indicó que al menos uno de los buques podría regresar a su puerto de origen en Norfolk, Virginia, en las próximas semanas, lo que marca un nuevo paso en el repliegue gradual iniciado tras la misión en Venezuela.
Desde mediados de 2025 y en el marco de lo que Estados Unidos ha llamado la Operación Lanza del Sur, Washington había acumulado una considerable presencia naval en el Caribe, incluyendo destructores, buques anfibios y el portaaviones USS Gerald R. Ford, en una campaña que combinaba acciones contra narcotráfico con presión política sobre el régimen venezolano.
