Tras semanas de preparativos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una ofensiva terrestre de gran escala contra la ciudad de Gaza, combinada con intensos bombardeos nocturnos. El ejército israelí instó a la evacuación inmediata, declarando que la ciudad es ahora una “zona de combate peligrosa”.
La operación comenzó con ataques aéreos que destruyeron edificios de gran altura, supuestamente utilizados por Hamás. Posteriormente, tanques israelíes cruzaron hacia el centro urbano. El portavoz militar Avichai Adrai advirtió que se están destruyendo las infraestructuras del grupo islámico.
Según reportes de Al Jazeera, al menos 45 personas murieron este martes en Gaza debido a los bombardeos, mientras que otras tres fallecieron por inanición en medio del bloqueo.
Reacciones globales y denuncias de genocidio
La respuesta internacional no se hizo esperar. La Comisión de Investigación de la ONU concluyó que Israel ha ejecutado actos que configuran genocidio según la Convención de 1948, incluyendo asesinatos masivos y condiciones diseñadas para destruir a la población civil. Israel rechazó las acusaciones, alegando manipulación informativa por parte de Hamás.
En paralelo, exrehenes y familiares de secuestrados en octubre de 2023 protestaron frente a la residencia del primer ministro Benjamín Netanyahu. Temen que la operación ponga en riesgo a los rehenes aún en manos de Hamás. Mientras tanto, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunió con Netanyahu y altos mandos israelíes.
Las tensiones aumentan tanto dentro como fuera del enclave, mientras la Franja de Gaza se sumerge en uno de sus episodios más violentos del conflicto.
