París. Las protestas estudiantiles reunieron este martes en París y otras grandes ciudades francesas a decenas de miles de personas a favor de una mejor educación y contra los recortes en el sector público, en un momento en el que el Gobierno francés está bajo presión ante la desconfianza de los mercados.
La movilización de este martes en Francia reunió a 256,000 personas en todo el país, según el Ministerio del Interior, frente a 450,000 según las organizaciones estudiantiles convocantes. En París, las autoridades contabilizaron 56,000 manifestantes, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 100,000.
La revuelta de alumnos de secundaria, que empezó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París y se extendió después a toda Francia para pedir una mejora de las condiciones en los centros y en la organización de los estudios, contó ayer con el respaldo de varios sindicatos y de partidos de izquierda.
Presionado por el malestar social, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó en la noche de este martes a varios de sus ministros para buscar una respuesta a la crisis.
La protesta sucede también en plena polémica por las denuncias recíprocas de violencia entre policías y menores y que tuvo uno de sus puntos álgidos el lunes, cuando un adolescente de 15 años perdió una mano, en circunstancias aún bajo investigación, durante unos enfrentamientos a las puertas de un liceo de Lens (norte de Francia).
En toda Francia, se ha producido en esta jornada de protesta 488 detenciones y hubo 43 agentes heridos (aún no fueron divulgados el número de manifestantes heridos). Asimismo, un 40 % de los 3,700 liceos del país resultados perturbados. También se anunció y la primera imputación de un policía que causó graves heridas en la boca a un estudiante de 14 años el pasado 28 de septiembre.
La marcha parisina ha contado con un dispositivo especial de seguridad, con miles de policías y gendarmes en las calles, y con el cierre de diez estaciones de metro anexas al recorrido de la manifestación (entre la plaza de la República y la de la Nación).
Desde mediados de septiembre hasta hoy, se han registrado durante las revueltas más de 600 policías y gendarmes y algo más de 200 estudiantes heridos y más de 5.000 arrestos en todo el país, además de destrozos en los centros educativos y en mobiliario urbano ya evaluados en varias decenas de millones de euros.
Este último asunto ha llevado al Ejecutivo a acelerar la tramitación de una ley para obligar a los padres de los menores a pagar los actos vandálicos de sus hijos. Al mismo tiempo, al menos el 10 % de los institutos han visto su funcionamiento perturbado por los piquetes y bloqueos.
El malestar de los estudiantes ha enlazado con el de otros colectivos, como el de los funcionarios públicos o los agricultores, descontentos con el encarecimiento de productos de primera necesidad como la energía y el estancamiento salarial.
El plan presupuestario para 2027 del Gobierno del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, no ha hecho más que atizar la indignación de muchos sectores, que estiman que ese borrador incluye recortes en el sector público que el propio Ejecutivo justifica debido a la elevada deuda del país (casi el 120 % del PIB) y la presión que los bonos franceses sufren en los mercados (a diez años ofrecieron durante la mañana un interés del 4,745 %, a 127 puntos básicos de la deuda alemana).
