El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, sorprendió a los líderes que participaron en la cumbre de la OTAN al entregarles un inusual regalo institucional: un estuche con un revólver serigrafiado con el nombre de cada mandatario y seis balas.
Como es habitual en este tipo de encuentros internacionales, el país anfitrión ofreció un obsequio protocolario a las delegaciones asistentes. Sin embargo, la naturaleza del regalo generó sorpresa y obligó a varios gobiernos a decidir qué hacer con las armas una vez finalizado el evento.
España inutilizará el revólver
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recibió el revólver junto con el resto de los líderes. Según fuentes del Ejecutivo, el Ministerio del Interior custodiará el arma, la inutilizará para impedir su uso y posteriormente la inventariará y almacenará como parte del patrimonio institucional.
Varios países toman medidas similares
La mayoría de los gobiernos optó por impedir que el arma permaneciera operativa.
El primer ministro británico, Keir Starmer, dejó el revólver en la embajada del Reino Unido en Turquía tras conocer que la legislación británica impedía introducirlo en el país. Las autoridades británicas procederán a desactivarlo.
Los gobiernos de Países Bajos y Suecia también depositaron las armas en sus respectivas embajadas en Ankara mientras completan los trámites para inutilizarlas o trasladarlas de forma segura.
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Por su parte, Canadá informó que la Policía Montada desactivará el revólver y que la munición permanecerá en Turquía. Posteriormente, el gobierno canadiense prevé donar el arma a un museo.
El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, conservará el obsequio una vez complete los trámites aduaneros. Desde la Presidencia polaca aseguraron, en tono distendido, que «nadie la disparará».
En Italia, el gobierno trasladó el revólver a la sede oficial del Ejecutivo, mientras que Lituania anunció que exhibirá el arma en el Palacio Presidencial junto con otros regalos oficiales recibidos por el jefe de Estado.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, también recibieron el obsequio. La Comisión Europea informó que inutilizará el arma antes de donarla a un museo militar.
Un regalo con exención especial
Para facilitar el traslado de los revólveres, las autoridades turcas emitieron un documento especial que eximía a las delegaciones de los controles habituales de exportación de armas. Aun así, varios países encontraron obstáculos legales para introducirlas en su territorio debido a sus estrictas normativas sobre armas de fuego.
En Bélgica, el primer ministro Bart De Wever descubrió que había recibido un revólver cuando aterrizó en Bruselas. La policía aeroportuaria retiró inmediatamente el arma y la almacenó en una caja fuerte mientras las autoridades decidían cómo proceder.
Un revólver con valor simbólico
El regalo se presentó en una caja de madera decorada con la bandera de Turquía y el logotipo de la OTAN. Una placa identificaba el arma como «Gumusay», descrita por las autoridades turcas como el primer revólver fabricado íntegramente en el país.
Aunque Erdogan presentó el obsequio como un gesto institucional hacia los líderes aliados, el inusual regalo abrió un debate sobre el manejo, transporte y destino final de armas entregadas en el marco de encuentros diplomáticos internacionales.
