Masacre terrorista irrumpe en la campaña electoral peruana

Lima. Una brutal masacre terrorista, aparentemente causada por los remanentes de Sendero Luminoso en una remota y selvática región de Perú, irrumpió con toda crudeza en la polarizada campaña electoral del país andino y trajo a la memoria los episodios de la descarnada violencia política de décadas pasadas.
Fuentes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas confirmaron el asesinato de 14 personas - otras elevaron las víctimas a 18- entre ellos dos menores de edad cuyos cuerpos habían sido calcinados, en un remoto poblado en el selvático Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM).

Esa zona es el epicentro del cultivo y la producción de cocaína del país, una región en donde la presencia del Estado es muy endeble.

La matanza, que dejó una crudas imágenes que han corrido como la pólvora en las redes sociales, tuvo lugar en un improvisado local utilizado como bar y prostíbulo por la población local, en su mayoría dedicada al cultivo de coca.

En ese sentido, el ataque fue identificado por las Fuerzas Armadas como una acción que los terroristas denominan “limpieza social”, tal y como parece confirmar un panfleto supuestamente dejado por los asesinos en el lugar en el que reivindicaban la necesidad de limpiar Perú “de prostíbulos, de orates, de degenerados homosexuales y lesbianas, de drogadictos, de individuos indisciplinados...”.

En ese documento, difundido en redes sociales por el responsable de Interior de la campaña de la candidata presidencial Keiko Fujimori, Fernando Rospigliosi, los terroristas piden a los peruanos no votar en las elecciones del próximo 6 de junio.

También califica a los que voten por la candidata de derechas como “traidores”.

Al parecer, los remanentes de Sendero Luminoso, que persisten en la zona como guardaespaldas y socios del narcotráfico, habían advertido a los dueños de los locales que abandonaran el lugar y el ataque se produjo por la desobediencia a sus órdenes.

Los asesinatos cometidos por Sendero Luminoso son una práctica muy común en períodos electorales peruanos.

Sin embargo, en esta ocasión, con la presidencia en disputa entre Pedro Castillo (izquierda) y Keiko Fujimori (derecha) en el marco de una campaña muy polarizada cobran especial relevancia.

Durante toda la campaña desde el bando de la heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) y varios medios de comunicación afines se intenta vincular a Castillo y su partido, Perú Libre, con el conocido grupo terrorista.

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