En su encuentro el jueves con Donald Trump, María Corina Machado le regaló la medalla conmemorativa de su premio Nobel de la Paz en “gratitud por su extraordinario liderazgo en promover la paz a través de la fortaleza”.
Aunque el comité del Nobel aseguró que regalar la medalla no significaba transferir el galardón, el gesto generó -y genera- reacciones de analistas políticos, comentaristas y usuarios en redes sociales, generando interpretaciones variopintas.
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Pero, más allá de ello, rescata una interesante historia poco conocida que involucra a Simón Bolívar, George Washington y Gilbert du Motier, marqués de Lafayette, y que evoca una cadena de gestos simbólicos entre líderes de distintas eras.
La historia del medallón de Washington que recibió Bolívar

El medallón, un regalo conmemorativo enviado en 1825 a Simón Bolíva, llegó a manos del prócer venezolano bajo la mediación del general francés Gilbert du Motier, marqués de Lafayette. La familia de George Washington, primer presidente de Estados Unidos, encargó la pieza como símbolo de admiración por la gesta de independencia liderada por Bolívar en Sudamérica.
El objeto es ovalado, de oro, con la imagen de George Washington en el anverso y una inscripción en el reverso que expresa el reconocimiento de “aquel que alcanzó igual gloria en la América del Sur”.
Aunque la pieza llegó antes de la correspondencia formal a Bolívar, la interacción fue clara. En una carta de 1825, Lafayette escribió a Bolívar reconociendo su liderazgo y adhesión a los ideales de libertad que también inspiraron a Estados Unidos.
Bolívar no conoció personalmente a Washington, quien había muerto en 1799, pero lo admiró profundamente y consideró este medallón como una de sus posesiones más preciadas, portándolo incluso en retratos oficiales posteriores.
Símbolo, historia y legado hasta hoy

El medallón llegó a Bolívar en Arequipa, Perú, el 25 de mayo de 1826, unos meses después del envío por Lafayette. Este gesto representó una conexión simbólica entre las luchas de independencia del hemisferio occidental: la estadounidense, la francesa y la latinoamericana.
En tiempo histórico, Bolívar llevó esta pieza como distintivo personal y política simbólica, reforzando su identidad de “libertador” en una red de ideales republicanos que trascendían fronteras.
Hoy, el medallón se conserva como una reliquia histórica importante del proceso independentista sudamericano. El objeto forma parte de las colecciones del Banco Central de Venezuela en Caracas, donde permanece resguardado como testimonio tangible de esta conexión transatlántica.
