Muere el cardenal Ortega, mayor autoridad católica de Cuba

El cardenal Jaime Ortega falleció a los 82 años.

La Habana. El cardenal Jaime Ortega, la máxima autoridad católica de Cuba, murió ayer en La Habana a los 82 años tras arrastrar por largo tiempo un cáncer, informó la Conferencia de Obispos Católicos en Cuba (COCC) en un comunicado.

Natural de Matanzas, al oeste de Cuba, Ortega desempeñó un relevante papel al frente de la Iglesia católica en Cuba, en un periodo en que la isla recibió la visita de tres papas (Juan Pablo II en 1998, Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015), y fue un importante mediador en el “deshielo” entre el país caribeño y EE.UU.

Tras casi 35 años como arzobispo de La Habana, el cardenal, que ya padecía un cáncer en fase terminal según se reveló más tarde, cedió ese puesto en 2016 al hasta entonces arzobispo de Camagüey (centro), Juan de la Caridad García.

“El Cardenal Jaime ha fallecido y al comenzar a sentir su ausencia física reviven, junto al afecto agradecido, los recuerdos de su calidad personal y su infatigable celo pastoral”, expresó De la Caridad, que suscribe el comunicado de la COCC.

El arzobispo de La Habana también destacó de su predecesor la “amable sonrisa, su inteligencia clarividente y el testimonio de un sacerdocio entregado y en ocasiones sufrido”.

Un sacerdocio que comenzó en la Catedral de Matanzas (unos 100 km al este de La Habana) el 2 de agosto de 1964 y se le concedió en plenitud en ese mismo templo el 14 de enero de 1979 cuando fue nombrado arzobispo, recordó su sucesor en el comunicado.
El pasado junio autoridades de la Iglesia católica alertaron del grave estado de salud del cardenal Ortega, que padecía un cáncer de páncreas y había entrado en fase terminal al dejar de responder al tratamiento.

Ordenado cardenal en 1994, Ortega fue el impulsor de una versión del catecismo cubano más sencillo, creó nuevas diócesis y parroquias al frente de las cuales puso a sacerdotes jóvenes y reconstruyó iglesias, casas parroquiales y centros de asistencia.

También fue el rostro más visible de la Iglesia católica cubana y el artífice de las históricas visitas pastorales de los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

Tuvo un rol destacado ante el Gobierno

Ortega destacó por su rol de interlocutor con las autoridades del Gobierno cubano en el proceso de excarcelaciones de prisioneros políticos en 2010 y 2011. Igualmente, protagonizó otro hito importante como mediador en el proceso de negociaciones secretas que, con la intervención del papa Francisco, fructificó en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE.UU. en 2014

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