INFOGRAFÍA | Mundial 2026: fútbol, guerra y geopolítica en la Copa más tensa

El evento no solo se mira dentro de la cancha, sino fuera de ella.

Migrantes temen que ICE convierta el Mundial en una redada
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El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, pero también uno de los más políticamente incómodos de la era moderna. Canadá, México y Estados Unidos recibirán una Copa expandida a 48 selecciones y 104 partidos, un formato que multiplica el espectáculo, el negocio y la presencia global de la FIFA. Sin embargo, esa misma ampliación convierte al torneo en una plataforma mucho más compleja: no solo competirán equipos, sino fronteras tensas, conflictos armados, crisis sanitarias, disputas migratorias, amenazas de seguridad y pulsos diplomáticos.

La vieja idea de que fútbol y política no deben mezclarse vuelve a caer antes de que ruede la pelota. En realidad, nunca estuvieron separados. Teniendo como mayor antecedente histórico aquel Argentina e Inglaterra en México 86, cuatro años después de las Malvinas (incluídas la ‘mano de Dios‘ y el ‘gol del siglo‘ de Diego Armando Maradona), los Mundiales son vitrinas de poder, espacios de propaganda, escenarios de reconciliación y campos simbólicos donde los países intentan ganar algo más que un partido.

Maradona 86: la mano de Dios y el gol del siglo con las Malvinas de fondo
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La diferencia de 2026 es que esa dimensión política no estará en los márgenes del torneo, sino en su operación diaria: visas, aeropuertos, controles sanitarios, dispositivos de seguridad, discursos oficiales, protestas sociales y hasta campañas electorales que buscan apropiarse de los símbolos de una selección.

Mundial 2026: fútbol, guerra y geopolítica en la Copa más tensa

En claves

  1. El Mundial 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos, pero también uno de los más sensibles políticamente.
  2. La Copa no solo reunirá equipos: también concentrará tensiones diplomáticas, conflictos armados, controles migratorios, alertas sanitarias y disputas simbólicas.
  3. El caso de Irán y Estados Unidos muestra cómo la geopolítica puede alterar incluso la logística básica de una selección: visas, campamento, traslados y garantías de participación.
  4. La historia demuestra que el fútbol nunca ha estado aislado de la política, desde Argentina-Inglaterra en 1986 hasta EE.UU.-Irán en 1998 y la Guerra del Fútbol entre Honduras y El Salvador.
  5. El gran desafío de la FIFA será sostener la promesa de neutralidad deportiva en un torneo atravesado por guerras, fronteras, seguridad, salud pública y nacionalismos.

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Guerra y seguridad

La guerra contra Irán que inició en febrero pasado incrementó el temor a posibles atentados terroristas en EE.UU., en donde se llevará a cabo la mayor parte de la competencia, ya que este país acogerá 78 de los 104 partidos previstos, los cuales se realizarán en 11 estadios ubicados en las ciudades de Atlanta, Boston, Dallas, Filadelfia, Houston, Kansas, Los Ángeles, Miami, Nueva York, San Francisco y Seattle.

El conflicto armado repercutió de manera concreta en la selección de Irán, que disputará sus tres partidos de la primera fase en EE.UU y, aunquee jugadores iraníes recibieron las respectivas visas, no tienen permiso de dormir en el país, teniendo a México como su campamento base y sólo se les permirirá cruzar la frontera para sus compromisos.

Irán y EE.UU se enfrentaron, por primera vez en la cancha, en Francia 98.
Irán y EE.UU se enfrentaron, por primera vez en la cancha, en Francia 98.

Mientras se resolvía el caso del seleccionado persa, México enfrentaba su propio contratiempo con la epidemia de ébola que estalló en República Democrática del Congo, cuyo equipo jugará el próximo 23 de junio contra Colombia en el estadio de Guadalajara. El Gobierno tuvo que detallar las medidas que estaba tomando para prevenir contagios ante la creciente alerta sanitaria.

Pero lo que verdaderamente preocupa en México es la seguridad. La inicial ola de violencia que provocó en febrero pasado la detención del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, alias ‘El Mencho’, puso en duda la capacidad de este país para albergar el Mundial sin contratiempos.

Por ello, la presidenta Claudia Sheinbaum ha tenido que garantizar de manera reiterada que la competencia se realizará en un clima de paz y con una organización ejemplar, premisa que no comparten los habitantes de la Ciudad de México, que se quejan de las obras inconclusas con miras al Mundial y que afectan a diario el transporte público.

Tratado comercial y reconciliación

Otro factor geopolítico que acompañará el Mundial es la confirmación de que México, EE.UU. y Canadá, los países sede del Mundial, negociarán el 1 de julio la continuidad del estratégico tratado de libre comercio que comparten (conocido como T-MEC), justo en una jornada en la que se disputarán partidos de dieciseisavos de final.

Antes, las miradas estarán puestas en el recibimiento que Sheinbaum le dará al rey Felipe VI de España, quien viajará para apoyar a la selección española en el partido que disputará el 26 de junio, en Guadalajara, ante Uruguay.

La visita supera lo deportivo, ya que representará la reconciliación entre ambos estados luego de años de tensión que iniciaron en 2019, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador le solicitó al rey que pidiera perdón por los crímenes cometidos durante la Conquista, a lo que el monarca se negó hasta que, en marzo pasado, de manera inédita, reconoció que hubo «mucho abuso».

La justicia colombiana prohíbió a Abelardo de la Espriella usar la camiseta de la selección Colombia
La justicia colombiana prohíbió a Abelardo de la Espriella usar la camiseta de la selección Colombia.

El ya histórico vínculo entre la política y el fútbol se trasladó a último momento a Colombia, en donde el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien ganó la primera vuelta del pasado 31 de mayo, fue criticado porque, en los actos de campaña, tanto él como sus seguidores usan la camiseta de la selección de fútbol. 

El 4 de junio, un juez de Colombia ordenó a De la Espriella y a los integrantes de su partido, Defensores de la Patria, suspender de manera inmediata el uso de la camiseta, los colores y los emblemas de la selección de fútbol en actividades de campaña.

Polémicas…y contando

  • Estados Unidos denegó la entrada al árbitro somalí Omar Artan, uno de los árbitros más destacados de África. Somalia está en la «lista negra» de países de la administración Trump. FIFA dijo que “no intervendrá” porque son temas políticos ajenos a su competencia.
  • El equipo nacional de Irán se vio obligado a tomar a México como sede de su estancia, debido al rechazo de la administración de Trump de hospedarlos en hoteles estadounidenses. Para los partidos en EE. UU tendrán que ir a jugar y luego volver a México a dormir.
  • El delantero iraquí Aymen Hussein fue interrogado siete horas por autoridades estadounidense antes de autorizar su entrada al país.
  • Decenas de aficionados marroquíes han sido denegados visados estadounidenses para el Mundial 2026. Se informa que 40 de 42 solicitantes fueron rechazados sin explicación, a pesar de haber comprado ya entradas para los partidos y estar preparándose para el viaje.
  • La FIFA ha decidido que no se tomarán medidas contra Israel por el genocidio en Palestina. Rusia no juega por sus ataques a Ucrania.
  • Aunque ICE asegura que «priorizará la seguridad y no las redadas», su sola declaración desvela la posible presencia de agentes en los estadios y zonas aledañas, un escenario que muchos consideran podría empañar la fiesta del fútbol.

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