El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, reiteró este viernes su llamado a la “contención militar” ante el riesgo de un accidente nuclear en Irán, tras los recientes ataques contra instalaciones estratégicas del país.
Según explicó el organismo, Irán notificó que la planta de Arkadan, ubicada en la provincia de Yazd, recibió impactos durante los bombardeos. Sin embargo, hasta el momento no se ha detectado un aumento en los niveles de radiación fuera del sitio.
La OIEA indicó que se encuentra evaluando la información proporcionada por Teherán, en medio de una creciente preocupación internacional por la seguridad nuclear en un contexto de guerra abierta.
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Riesgo nuclear bajo vigilancia en medio de la escalada bélica
Las declaraciones de Grossi se producen tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras nucleares iraníes, lo que ha elevado la tensión global y encendido las alarmas sobre posibles consecuencias radiactivas.
Aunque los primeros reportes descartan fugas inmediatas, expertos advierten que cualquier daño a instalaciones nucleares implica riesgos latentes que podrían materializarse si continúan los ataques o si se comprometen sistemas de seguridad internos.
El conflicto, que se acerca a un mes de duración, ha intensificado la presión sobre organismos internacionales, que buscan evitar un escenario similar a crisis nucleares del pasado.
La OIEA insistió en la necesidad de actuar con prudencia y evitar cualquier acción militar que pueda derivar en una emergencia nuclear, especialmente en zonas sensibles donde operan instalaciones de enriquecimiento o procesamiento de materiales radiactivos.
