La Habana. La Organización de Naciones Unidas está “especialmente preocupada” por el impacto de la severa crisis energética que sufre Cuba en la calidad de la sanidad en la isla, sobre todo el funcionamiento de “equipos médicos críticos” y la continuidad de los programas de vacunación de miles de niños.
Un informe reciente de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó de que los prolongados apagones en la isla “agravan las necesidades humanitarias” y afectan cada vez más a los servicios básicos.
“La ONU está especialmente preocupada por el impacto de los cortes de electricidad en la atención sanitaria. El funcionamiento de equipos médicos críticos, como incubadoras y respiradores, se está viendo afectado”, insistió la organización.
Además, remarcó que “las interrupciones en la cadena de frío ponen en riesgo los programas de vacunación sistemática, lo que podría afectar a cerca de 70,000 niños”.
La OCHA añadió que este déficit eléctrico, agudizado por el bloqueo de crudo impuesto por Estados Unidos al país caribeño desde enero pasado, “está agravando la crisis de abastecimiento de agua, tras un verano seco, lo que afecta a unas 3.5 millones de personas”, aproximadamente la mitad de ellas residentes en La Habana.
La organización también actualizó sobre la marcha de su Plan de Acción para proporcionar asistencia vital a unos dos millones de cubanos, presentado en marzo pasado, para el que ya ha recibido 42 millones de dólares, de los 94 millones previstos.
“Sin embargo, las necesidades siguen superando los recursos disponibles. La mayoría de los socios humanitarios carece de fondos suficientes, especialmente en los sectores de seguridad alimentaria, salud y servicios de agua, saneamiento e higiene”, advirtió.
