Santo Domingo.– José María Llorente llegó la noche del 8 de abril de 2025 a la discoteca Jet Set junto a su esposa. Horas después, tuvo que sacarla de entre los escombros tras el derrumbe que dejó 236 personas fallecidas y más de 180 heridas.
Desde entonces, su vida cambió por completo.
Llorente perdió a su compañera de vida, con quien compartió alrededor de 36 años de relación y más de 26 años de matrimonio. También quedaron truncados los planes que ambos tenían, entre ellos mudarse a España.
“Es una gran parte de mi vida que se ve tronchada por esta tragedia”, expresó Llorente a EFE.
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El sobreviviente también relató que, después de la tragedia, se alejó de algunas amistades que no comprendieron la situación que atravesaba.
“Hay todo un drama muy fuerte que ocurre a lo largo de todo esto, sumando al trauma que queda mental que ya veremos lo que ocurre con el tiempo”, manifestó.
Piden una calificación diferente
Llorente forma parte del Movimiento Justicia Jet Set, cuyos integrantes reclaman que los hechos sean calificados como homicidio voluntario.
Actualmente, el Ministerio Público acusa a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento, de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias.
El juicio de fondo comenzó el pasado 28 de agosto. El homicidio involuntario contempla una pena máxima de dos años de prisión, mientras que la calificación que reclaman las víctimas podría implicar penas de entre 20 y 30 años, según explicó Llorente.
“Las víctimas y sobrevivientes estamos esperando que haya un nivel de proporcionalidad adecuado a lo que ocurrió”, sostuvo.
El sobreviviente considera que una condena contundente contribuiría a que las familias puedan entender que se hizo justicia y, además, serviría para evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir.
“Los imputados se comportan como si no hubiese ocurrido nada”
Llorente describió como “muy triste” el ambiente entre los familiares y sobrevivientes y cuestionó la actitud que, según su percepción, han mantenido los hermanos Espaillat durante el proceso.
“Los imputados se comportan o quieren comportarse como si no hubiese ocurrido nada”, afirmó.
También aseguró que existe indignación entre las víctimas porque, según denunció, los propietarios del establecimiento intentaron “comprar las voluntades”.
Llorente cuestionó, además, el funcionamiento de la justicia en casos que involucran a personas con recursos económicos y relaciones empresariales o políticas.
Peritos señalan sobrecarga de la estructura
Mientras continúa el juicio, tres peritos del Ministerio Público coincidieron durante la audiencia de la semana pasada en que el colapso del techo se produjo por una sobrecarga de la estructura.
Según sus explicaciones, el techo soportó un peso superior a su capacidad debido a la instalación progresiva de distintos elementos.
Entre estos mencionaron capas de fino, tinacos de agua, casetas, equipos de climatización, sistemas de sonido y luces.
La tragedia ocurrió durante una presentación del merenguero dominicano Rubby Pérez, quien también murió en el derrumbe junto a uno de los músicos de su orquesta.
Entre las víctimas también estuvieron el exjugador de Grandes Ligas Octavio Dotel, el diseñador Martín Polanco y un hijo del expresidente del Senado y ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella.
Este viernes, los familiares y sobrevivientes volvieron a acudir a una nueva audiencia del juicio de fondo mientras mantienen su reclamo de justicia.
