Los recientes terremotos en Venezuela y Colombia encendieron alarmas en Sudamérica por su magnitud y por la cercanía temporal entre ambos eventos. Sin embargo, geólogos consultados explican que no se debe asumir una relación directa entre los sismos solo porque ocurrieron con seis semanas de diferencia.
en CLAVES
- Geólogos explican que los sismos de Venezuela y Colombia ocurrieron por procesos tectónicos distintos.
- El terremoto de Colombia se relaciona con la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana.
- Los terremotos de Venezuela estuvieron vinculados a fallas superficiales asociadas a la dinámica de la placa del Caribe.
Procesos distintos
En Venezuela, los sismos de junio estuvieron relacionados con fallas superficiales como Boconó y San Sebastián, dentro de la dinámica de la placa del Caribe.
En Colombia, la explicación apunta a otro mecanismo: la placa de Nazca, ubicada bajo el Pacífico, se hunde bajo la placa Sudamericana. Esa subducción genera acumulación de energía y puede producir terremotos profundos. En este caso, la ruptura ocurrió dentro de la placa en profundidad, no en una fractura superficial del continente.
La profundidad del sismo colombiano ayuda a explicar por qué fue sentido en una zona amplia. Un terremoto profundo puede expandir su energía a grandes distancias, aunque los daños finales dependen de factores como cercanía al epicentro, tipo de suelo, vulnerabilidad de las construcciones y preparación de la población.
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No se pueden predecir
Los especialistas insisten en que la ciencia actual no puede predecir el momento exacto de un gran terremoto. Lo que sí puede hacer es identificar zonas de amenaza, monitorear la actividad sísmica y fortalecer normas de construcción y educación preventiva.
Colombia registra en promedio unos 2,500 sismos mensuales, aunque la mayoría no son perceptibles para la población, según el Servicio Geológico Colombiano. La conclusión científica es que los sismos recientes recuerdan que el norte de Sudamérica está sobre una zona tectónicamente activa, pero cada terremoto debe analizarse por su propio mecanismo, profundidad y contexto geológico.


