La Habana. Fin abrupto del suministro de petróleo, desplome económico, paquete de restricciones y escasez: la crisis en Cuba reaviva el recuerdo del “periodo especial” que siguió a la caída del bloque soviético en 1991.
Aunque existen numerosas similitudes, la situación actual se inscribe en un contexto muy diferente de debilitamiento económico estructural, pérdida de legitimidad del poder, ola migratoria y aumento de las desigualdades.
En 1991, la desintegración de la URSS, principal fuente de financiamiento de la isla, asestó un golpe demoledor a la economía cubana. Hasta entonces, Moscú había apoyado incondicionalmente a su aliado caribeño, aislado por el embargo estadounidense. A partir de 1989, tras la caída del muro de Berlín, los buques soviéticos dejaron de abastecer al país de alimentos, medicinas y piezas de repuesto. El PIB se desplomó (-38% en 1990) y la escasez se volvió la norma. Unos 50,000 cubanos sufrieron neuropatías debido a la falta severa de vitaminas.
Los apagones se extendían hasta 16 horas al día, las fábricas se paralizaron y la canasta básica subsidiada que el gobierno entregaba a través de la “libreta” (cartilla de racionamiento) se redujo sustancialmente. Los cubanos debieron acostumbrarse a andar en bicicleta.
Los círculos anticastristas de Florida vaticinaban el colapso inminente del gobierno comunista. Pero Fidel Castro (1926-2016) proclamó un “periodo especial en tiempos de paz” e implementó una economía de guerra. Para evitar la derrota recurrió a la inversión extranjera y abrió el país al turismo internacional.
La crisis actual?
El cese del suministro de combustible desde Venezuela, que permitió a Cuba salir del “periodo especial” a partir de 1999, y el bloqueo energético de facto impuesto por Washington vuelven a ubicar a la isla al borde del abismo. Las autoridades han tomado medidas drásticas para racionar el combustible y reorganizar las actividades económicas y sociales. Los cortes eléctricos alcanzan las 16 horas por día en la capital, pero superan las 40 horas seguidas en el interior del país.
Una historia que se repite en la isla
A diferencia del “periodo especial”, que se produjo tras años de relativa “prosperidad y bienestar social”, la crisis actual “llega sobre un acumulado de 30 años que (…) pueden definirse como de crisis también”, explica el historiador Fabio Hernández. En 1994, la crisis de los “balseros” provocó que 35,000 cubanos abandonaran la isla por mar. Desde 2021, se estima que entre 1.5 y 2 millones han salido del país, un éxodo con consecuencias mucho más profundas para la sociedad. La llegada de internet y la incapacidad del gobierno de reactivar la economía desde la pandemia han cambiado profundamente a Cuba.
