Donald Trump almuerza hoy con María Corina Machado, quien llegó a la Casa Blanca con el objetivo de insistir ante el mandatario estadounidense en su hoja de ruta para Venezuela.
Trump privilegia como interlocutora a Delcy Rodríguez, a cargo del poder formal en el país suramericano, y propone una transición apalancada en un argumento de defensa de los derechos humanos y mejorar las condiciones de la economía con el control absoluto del petróleo venezolano.
En su hoja de ruta, Trump asigna a María Corina Machado un reducido espacio político. Y ni siquiera menciona a Edmundo González Urrutia, el presidente electo que no pudo asumir por el fraude ejecutado por Maduro.

Trump confirmó ayer en sus redes sociales que privilegia a Delcy Rodríguez para manejar la crisis política y económica de Venezuela
“Esta mañana (ayer) tuve una excelente conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Estamos logrando avances extraordinarios mientras ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse”, afirmó el presidente de Estados Unidos. Y completó: Delcy es “una persona fantástica”.
En Caracas, la encargada del gobierno venezolano en el Palacio Miraflores confirmó el diálogo con Trump y explicitó su decisión política de respetar las reglas de juego escritas en el Salón Oval.
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“Sostuve una larga y cortés conversación telefónica con el Presidente de los EEUU, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes entre nuestros gobiernos», sostuvo Delcy en su cuenta oficial de X.
Delcy Rodríguez confirmó en sus redes sociales que abrió un canal de díalogo político con Donald Trump
En este contexto político, María Corina Machado llega a la Casa Blanca para almorzar con Trump.

El protocolo de la administración republicana descartó -por ahora- una conferencia de prensa conjunta y dispuso que el almuerzo sea a puertas cerradas y con un número clausus de invitados oficiales.
Trump será acompañado por Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra-, mientras que hasta anoche no se conocía la comitiva oficial que secundará a María Corina Machado.
La estrategia de Trump para resolver la crisis política y económica de Venezuela sorprendió a Machado, que siempre asumió que tendría un rol central en la transición democrática.
Pero el presidente de los Estados Unidos tenía otros planes que reveló horas después de la captura de Maduro. Durante una conferencia en Mar -a-Lago, Trump relativizó el peso político de Machado y explicitó que había abierto un canal de diálogo con Delcy a través de Rubio.
Este cambio táctico de Estados Unidos para conducir la transición en Venezuela puso en crisis la propia hoja de ruta de Machado.Entonces, como control de daños, Machado se respaldó en la Unión Europea y viajó al Vaticano para reunirse con Leon XIV.

Pero ese inmediato reflejo geopolítico es poco frente a la voluntad personal de Trump y su perspectiva sobre el tablero internacional. El presidente de los Estados Unidos apostó a controlar a Venezuela con un diálogo fluido con Delcy, que prometió liberar a todos los presos políticos y ceder el control de la economía a la administración republicana.
Ante este cuadro de situación, Machado mantuvo un profundo debate con sus asesores para definir su posición frente a Trump, incluida la posibilidad de entregar -o no- su premio Nobel de la Paz.
La líder de la oposición en Venezuela no tiene intenciones ceder su protagonismo político, y a su vez tratará de evitar un enfrentamiento público con Trump como le sucedió a Volodimir Zelensky.
