En una declaración inesperada a periodistas antes de abordar el Air Force One, el presidente Donald Trump sugirió que podría dejar a ExxonMobil fuera del ambicioso plan de inversiones petroleras en Venezuela si la empresa no muestra el apetito necesario para participar en la reconstrucción energética del país.
La controversia surgió después de que el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, expresara reservas sobre invertir en Venezuela, calificando al país de “ininvertible” debido a su actual marco jurídico y condiciones de mercado. Esa respuesta contrarió los deseos de Trump, quien catalogó la postura del ejecutivo como excesivamente cautelosa y dijo que “no le gustó la respuesta”.
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Trump dijo que hay “muchas otras compañías” interesadas en entrar al mercado venezolano, y que estaría “inclinado” a favorecer a esas empresas por encima de ExxonMobil si esta no modifica su enfoque. El comentario refuerza la idea de que la Casa Blanca quiere controlar estrechamente quién puede operar en Venezuela, en línea con su reciente estrategia de supervisión de los recursos petroleros tras la captura y destitución del presidente Nicolás Maduro.
ExxonMobil y otras grandes petroleras estadounidenses tradicionalmente jugaron un papel importante en la industria petrolera venezolana antes de la nacionalización de la industria y la crisis de inversiones en el país. Chevron, por ejemplo, ha mostrado más interés recientemente en expandir producción ante la posible apertura del mercado, mientras que Exxon se ha mostrado reticente debido a los riesgos legales y políticos.
La postura de Trump se da también en un contexto en el que Washington ha afirmado que empresas estadounidenses tratarán directamente con la administración estadounidense para inversiones en Venezuela, reduciendo la interlocución tradicional con el gobierno venezolano y reforzando la supervisión de la política petrolera.
