A un mes de que Estados Unidos celebre sus elecciones legislativas, el presidente, Donald Trump, refuerza su campaña visitando feudos republicanos para movilizar a sus bases.
Tras pedir a sus votantes que imaginen que su nombre está en cada una de las papeletas electorales, Trump se enfrenta al examen en las urnas en un momento en que su popularidad está en mínimos históricos (la media es de un 36% de aprobación y alcanza un 60 % de desaprobación).
Se trata de una cita electoral clave porque decidirá quién controla el Congreso los dos próximos años, es decir, va a determinar si Trump podrá llevar a cabo su agenda política, si se encontrará con un bloqueo legislativo hasta 2028 o incluso si pudiera enfrentarse a un proceso de destitución impulsado por los demócratas.
Los comicios renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes para una legislatura de 2 años y 35 de los 100 que componen el Senado.
