Donald Trump elevó este lunes la presión sobre sus aliados al reprochar que varios países no muestran suficiente “entusiasmo” para ayudar a restablecer la navegación en el estrecho de Ormuz, paso vital para el comercio mundial de petróleo. Su mensaje deja ver una creciente frustración de Washington en medio de una crisis que ya golpea a los mercados energéticos y complica la estabilidad regional.
El mandatario aseguró que Estados Unidos protege durante décadas a otras naciones y que ahora espera una respuesta más rápida y comprometida.
Aunque evitó mencionar a todos los países involucrados, sí sugirió que Francia podría colaborar y que el Reino Unido también terminaría integrándose a un operativo en la zona.
Trump aprieta a sus aliados por Ormuz
Trump dijo haber conversado con Emmanuel Macron sobre el tema y valoró su postura con un “ocho de diez”, dejando entrever que París estaría más cerca de respaldar el esfuerzo naval.
En el caso británico, aprovechó para cuestionar la lentitud de la respuesta de Keir Starmer, al afirmar que la ayuda debió llegar antes y no después de iniciadas las hostilidades.
Desde Londres, Starmer respondió que su gobierno trabaja con sus aliados en un plan colectivo viable para restablecer la libertad de navegación lo antes posible. Ese matiz refleja la cautela europea: apoyar la seguridad marítima sin quedar arrastrados a una ampliación militar del conflicto con Irán.
La resistencia es más visible en otros socios. España anunció públicamente que no participará en operaciones militares en Ormuz, mientras Alemania, Italia y otros países mostraron reservas sobre un involucramiento directo. Esa falta de cohesión explica por qué la coalición que busca Washington todavía luce incompleta.
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La importancia estratégica del estrecho explica la tensión. El cierre de facto impulsado por Irán ha afectado una de las rutas marítimas más sensibles del planeta y controbuye a un alza del crudo por encima de los 100 dólares por barril, con repercusiones en combustibles, inflación y cadenas de suministro.
En paralelo, Trump afirmó que Irán es ya un “tigre de papel” y sostuvo que Estados Unidos ha destruido gran parte de su capacidad militar. Sin embargo, admitió que persiste una gran incertidumbre sobre el estado del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, sobre quien circulan versiones de heridas graves o incluso muerte, algo que Washington dijo no poder confirmar.
