Moscú/Kiev. Una semana después de la captura de la ciudad ucraniana de Lisichansk por las fuerzas rusas, que aseguran tener el control de la región de Lugansk, la resistencia ucraniana ha podido contener al enemigo, cuya ofensiva en la región de Donetsk ha perdido ímpetu.
“El enemigo está reuniendo tropas cerca de Belohorivka, bombardeando los asentamientos aledaños, realizando ataques aéreos” en Donetsk, escribió en Telegram Serghiy Gaidai, el gobernador de Lugansk. Según el jefe de región ucraniana, en la cual, según afirma, Ucrania todavía conserva “zonas grises” pese a que Rusia la da por tomada, el enemigo “aún no ha podido ocupar todo Lugansk”.
Al cabo de una semana de que las fuerzas rusas anunciaran tener el control de Lisichansk, la última ciudad de Lugansk, su avance en la vecina región no ha sido considerable aunque castigan a las fuerzas ucranianas a todo lo largo del frente, sin permitirles una contraofensiva.
El gobernador de Lugansk señaló que “solo en la última noche, los rusos lanzaron siete bombardeos de artillería y cuatro ataques con misiles” en su empeño de avanzar a Siversk, punto intermedio en su camino hacia Sloviansk y Kramatorsk, los principales baluartes ucranianos en Donetsk. El estadounidense Instituto de Estudios de la Guerra (ISW), confirmó esto al señalar que “las fuerzas rusas continuaron atacando asentamientos al oeste de Lisichansk en un esfuerzo por avanzar hacia Siversk”.
Por su parte, el embajador de la autoproclamada República Popular de Lugansk, Rodión Miroshnik, aseguró en su cuenta de Telegram que “Grigorivka fue tomada”, mientras que las fuerzas prorrusas “continúan combatiente para liberar Serebrianka”. Según el prorruso, los militares ucranianos tratan de crear fortificaciones en las afueras de Siversk pero “para todos ya está claro que no podrán contener durante mucho tiempo el avance de las fuerzas rusas, por lo que algunas unidades se marchan a escondidas de la ciudad”.
