Leópolis. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha lanzado a una reorganización del Gobierno y las estructuras de la defensa del país, incluyendo los nombramientos de Mijailo Fedorov como ministro de Defensa y Denís Shmigal para Energía, con la idea de dejar atrás al dimitido en noviembre como jefe de Gabinete Andrí Yermak.
“Si nuestros socios no obligan a Rusia a detener la guerra, tendremos que seguir defendiéndonos y se necesitarán ‘fuerzas frescas’. Por lo tanto, voy a reestructurar todas las estructuras en paralelo”, dijo Zelenski el sábado en una rueda de prensa.
“Si nos enfrentamos a una continuación de la guerra, nuestro ejército debe avanzar rápidamente hacia el máximo nivel tecnológico posible”, añadió, antes de destacar las ventajas del “enfoque sistemático” de Shmigal y la “experiencia tecnológica” de Fedorov.
Zelenski ya ha nombrado a Kirilo Budánov, antiguo jefe de inteligencia militar (GUR), como jefe de la administración presidencial.
El sábado nombró a Serguí Kislitsia, antiguo representante de Ucrania ante la ONU y hasta hace poco viceministro de Asuntos Exteriores, como primer adjunto de Budánov.
Sin ofrecer más detalles, el presidente también anunció cambios en la dirección de al menos cinco administraciones estatales regionales y nuevas remodelaciones del gabinete.
Zelenski afirmó también que supervisaría personalmente una importante reforma del sector de la defensa y añadió que las Fuerzas Armadas de Ucrania seguirían el mismo camino una vez completado ese proceso.
En este ámbito, el comandante en jefe Oleksandr Sirski permanecerá en su cargo por ahora, confirmó Zelenski.
Cambios ministeriales
El nombramiento de Fedorov, de 34 años, viceprimer ministro y ministro de Transformación Digital, sorprendió a muchos dada su limitada experiencia en las estructuras tradicionales de Defensa.
Sin embargo, ha participado en las iniciativas estatales para ampliar rápidamente la producción y el despliegue de drones, una capacidad clave de la defensa de Ucrania.
La falta de experiencia de Fedorov en el Ministerio de Defensa podría convertirse en una ventaja en el esfuerzo por racionalizar el ministerio, a menudo considerado demasiado lento y poco transparente.
El traslado propuesto de Shmigal al Ministerio de Energía se considera un intento de restablecer el orden en un sector que ha sido blanco de los ataques rusos y se ha visto empañado por escándalos de corrupción que involucran a los dos ministros anteriores.
