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Los ríos Ozama e Isabela, así como el Cinturón Verde de Santo Domingo, han sido los más afectados

El crecimiento espacial de la urbe contemporánea está marcado por dos características sin control planificado: la expansión horizontal ilimitada y la tendencia al crecimiento vertical sostenido, aspectos que de algún modo repercuten negativamente en los recursos hídricos y medioambientales del Gran Santo Domingo.

Así lo advierte el urbanista Eugenio Pérez Montás, quien señala que urge mejorar el reordenamiento territorial en la Ciudad “para evitar que se sigan contaminando y deforestando los recursos que dan vida a Santo Domingo; que garantizan el equilibrio ambiental de la metrópoli”.

“La ciudad, el urbanismo alternativo, y la ciudad del futuro, tendrán necesariamente que asumir componentes primarios inevitables, como lo es el imprescindible cinturón verde ecológico; la sanidad del medio ambiente, particularmente la atmósfera, los ríos y mares; o la ampliación de las avenidas perimetrales infraccionadas por un tránsito desbordado”, explica.

Montás asegura que, aunque desde 1945 se han estado aprobando límites urbanos, “los masivos asentamientos a la orilla de los dos principales ríos de la Capital: Ozama e Isabela, han convertido a estos acuíferos en contenedores de residuos sólidos, producto de la deficiencia en la recogida de estos desechos, que provocan hacinamiento, enfermedades y muertes”.

El también arquitecto expresa que además de estos afluentes, gran parte de las áreas verde que componen el Cinturón Verde de Santo Domingo “corren peligro; como los humedales del Ozama, el bosque húmedo tropical del Parque Mirador del Norte, así como las zonas húmedas situadas a lo largo del tramo noroeste del Río Isabela”.

“Con el progresivo deterioro que ha tenido a lo largo de los años el Cinturón Verde y otros recursos, se podría decir que la Ciudad se encamina a acabar con este perímetro verde-azul de bosques, ríos y mares, que define el territorio de la zona metropolitana”, agrega.

Considera que la interacción de suelos, ríos, humedales, población y territorio urbanizado, requiere de una poderosa estructura de planificación, y demanda una conjunción de fuerzas: el gobierno central, el gobierno municipal y la sociedad organizada.

Planificadores urbanos de algunos de los municipios que componen el Gran Santo Domingo, creen igualmente que el irregular crecimiento que ha tenido la Ciudad representa un reto.

De acuerdo con Karen Núñez, encargada de Urbanismo del Departamento de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento de Santo Domingo Norte, “el crecimiento en el municipio ha sido bastante rápido y expansivo, sin embargo de forma irregular”.

“Aunque en la gestión actual se ha estado trabajando para mitigar el impacto en áreas naturales, mejorando el proceso para los requisitos de construcción y enmendando los errores de gestiones anteriores sobre planificación, aún nos enfrentamos a un crecimiento desmedido a nivel poblacional que pone en riesgo los esfuerzos de todos los municipios de Santo Domingo”, manifiesta Núñez.

Según dice, el Ayuntamiento “se ha visto en la obligación de ser más estricto en cuanto al otorgamiento de los permisos para obras, para reducir el impacto medioambiental, para que el uso del suelo sea más responsable y transparente”.

Entre tanto, el arquitecto Luis Guzmán, encargado de Urbanismo del Ayuntamiento de Los Alcarrizos, reconoce el “alto nivel de construcciones que se están registrando en estos últimos años en esta zona y sus alrededores”.

Para Guzmán, la mayor parte de los nuevos asentamientos se estarán registrando al suroreste de Santo Domingo Oeste, “porque, aunque es una zona sobrepoblada, todavía conserva espacios verdes que desafortunadamente la gente aprovecha para levantar sus viviendas, por lo general sin permisos de los ayuntamientos”.

“Para mejorar la situación, y garantizar la permanencia de estas áreas verdes y recursos hídricos, es importante que la población entienda que tiene un papel de responsabilidad que debe comenzar a cumplir”, recomienda Guzmán.

Asentamientos son cada vez mayores.

El GSD podría tener más de 4 millones de habitantes

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la población actual en el Gran Santo Domingo es de 3,892,386 personas, de las cuales un 42.9% vive en asentamientos precarios, principalmente cercanas a los principales acuíferos de la urbe, según un informe del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT). La ONE estima que para el 2030, la población de la zona metropolitana crecerá a 4,483,519. “Esto podría generar mayores problemas ambientales, sobre todo de contaminación, como se han registrado recientemente”, acota el ambientalista Luis Carvajal, al tiempo que advierte que “la población debe entender que los límites de la Ciudad deben ser respetados para garantizar la calidad de vida de todos”.

Luis Carvajal
Los límites de la Ciudad estaban establecidos por el Cinturón Verde. Pero el desbordado crecimiento ha afectado este gran pulmón”.

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