Durante los primeros nueve meses de 2025 (enero-septiembre), Edesur Dominicana informó que ejecutó 241.138 acciones focalizadas en combatir conexiones ilegales y avanzar en la normalización de clientes. Ese volumen incluye diversas actividades técnicas, comerciales y de seguridad operativa, con el objetivo de elevar la eficiencia operativa, mejorar la calidad del servicio eléctrico y reducir las pérdidas no técnicas.
Dentro de dichas acciones se contabilizan 161.772 adecuaciones de suministro, es decir, intervenciones para garantizar que las instalaciones de los usuarios tengan la capacidad, seguridad y formalidad adecuada para satisfacer su demanda energética.
A su vez, la empresa adelantó 35.473 cambios de medidor y la instalación de 13.173 nuevos equipos con lectura remota, lo que representa un salto hacia la modernización de la red de distribución.

También se reportó la eliminación de 7.384 conexiones directas, la desmantelación de 6 382 conexiones ilegales mediante operativos en toda su zona de concesión, y la normalización de 14 057 clientes previamente irregularizados.
Argumenta la compañía que busca no solo la formalización del cliente sino también la recuperación comercial de activos que estaban fuera del ciclo de facturación y control.
Retos estructurales
El combate contra conexiones ilegales es clave en República Dominicana, pues el robo o la sustracción de energía representan una importante distorsión de la demanda real, un impacto económico considerable para las distribuidoras y un riesgo para la seguridad y continuidad del servicio.
En este contexto, Edesur opera en una zona geográfica extensa que va desde parte del Distrito Nacional hasta provincias como Elías Piña, Bahoruco, Barahona, Peravia, Azua y otras. Las pérdidas técnicas y no técnicas, incluyendo conexiones ilegales, representan un desafío de sostenibilidad que afecta tarifas, inversión y cobertura.

La empresa ha establecido mecanismos de denuncia ciudadana (teléfono 809-683-9393, correo [email protected]) para involucrar a la ciudadanía en la identificación de irregularidades.
Sin embargo, como han señalado informes de clientes, el reto no se limita al robo de energía, sino también a la mejora del servicio al cliente, la atención de averías y la percepción de calidad en zonas vulnerables.
