Las entidades de la sociedad civil que ejercen presión social prácticamente han desaparecido en la era del poder del PRM y Luis Abinader, y con ellas las grandes protestas.
A pesar de que la economía en los primeros cinco años del gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), 2020-2025, ha registrado un crecimiento promedio de 3.68, muy inferior al promedio de 5.92 que creció en el primer lustro (2013-2017) del gobierno de Danilo Medina y los 6.06 que se expandió en los primeros cinco años del gobierno de Leonel Fernández, la gestión de Abinader y el PRM han navegado con una situación social menos convulsa que las que les tocó a Fernández y a Medina.
Medina arrancó su segundo mandato con la población en las calles que protestaba por los supuestos casos de corrupción en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a través del movimiento social, Marcha Verde.
El tiempo aplacó la intensidad y frecuencia de esas manifestaciones, pero Medina y su gobierno tuvieron que enfrentar las protestas en rechazo a una nueva reforma constitucional, supuestamente para un tercer mandato.
Esas manifestaciones estuvieron encabezadas por el hoy presidente Abinader y el expresidente Fernández, para entonces también presidente del PLD.
En plena campaña electoral, el gobierno de Medina tuvo que enfrentar las manifestaciones de la Plaza de la Bandera, luego de la suspensión de las elecciones del 15 de febrero de 2020.
Fernández, tuvo que enfrentar las protestas que iniciaron en 2010 de la lucha para asignar el 4% del PIB a la educación preuniversitaria, pedimento al que el entonces mandatario se negó.
Pero en plena campaña electoral en 2012, los candidatos presidenciales firmaron un documento de compromiso de asignar el 4% del PIB a la educación, una señal de la efectividad política de la manifestación.
Comparado con lo ocurrido en los gobiernos de Medina y Fernández, el presidente Luis Abinader ha gobernado sin la presión de las calles en los primeros seis años de su gobierno.
Uno de los momentos de mayor presión fueron las manifestaciones y cacerolazos en contra del proyecto de reforma fiscal que presentó el gobierno denominado “proyecto de modernización fiscal”, situación que obligó a retirar la iniciativa del Congreso y coronó con la promesa del presidente Abinader de que en su gobierno no se aumentarán los impuestos.
Otra manifestación relevante fue la protesta de rechazo a la concesión de explotación minera en Romero en San Juan, que pretende la compañía GoldQuest.
La pasividad de las calles en la gestión del PRM se podría explicar en el manejo que muestra el presidente Abinader frente a sus predecesores en el cargo.
Abinader prefiere dejar proyectos sin efecto y engavetar planes que generan rechazo social. Medina y Fernández, ponían en marcha sus planes a pesar de las protestas. En 2012, Medina aprobó una reforma fiscal en medio de protestas en el Congreso Nacional, pero la narrativa de culpar al antecesor en el cargo del mal estado de las finanzas, lo liberaron del precio político de aprobar nuevos impuestos.
Fernández, no escucha la voz de las calles, no da su brazo a torcer. Así ocurrió con el 4% del PIB y a pesar de las críticas, protestas y acusaciones, continuó la construcción del Metro de Santo Domingo.
A pesar de que el presidente Abinader gobierna al ritmo que mande la calle, la sociedad civil ha quedado afectada durante su mandato y en lugar de ejercer presión social, ha decidido sumarse al Gobierno.
Por ejemplo, varios de los directivos de Participación Ciudadana forman parte del gobierno de Abinader, lo que junto al problema de reputación que enfrenta por la disolución de la USAID en el gobierno de Donald Trump, el principal soporte de la entidad, han mermado su capacidad de presión social.
Una muestra es que Participación Ciudadana, en los 20 años de discusión para la aprobación de la reforma al Código Penal sin la despenalización del aborto en tres circunstancias, se mantuvo en protesta en las calles mientras los presidentes fueron Fernández y Medina. Sin embargo, el PRM aprobó los cambios a esa ley y la entidad y otras organizaciones feministas no ejercieron la presión que hicieron a otros gobiernos.
Oposición dividida y poca incidencia de grupos
La llegada del PRM al poder encuentra a sus partidos adversarios en división y enfrentamientos entre la Fuerza del Pueblo y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por el mismo espacio electoral. Sin embargo, tanto el PLD como organización y la FP, así como los líderes y presidentes de esos partidos, los expresidentes Danilo Medina y Leonel Fernández, respectivamente, han sido consistentes en las críticas al gobierno. Sin embargo, ambos partidos en la lucha propia de su crecimiento en varias ocasiones han preferido hacer causa común con el PRM por beneficio político. La situación de la reconfiguración política en el país encuentra a las entidades de presión social de la sociedad civil debilitadas y con frecuencia se suman a las medidas del gobierno en lugar de ejercer presión como ha ocurrido en otras gestiones de gobierno. Las organizaciones sociales que se hacen presión al Gobierno son sectoriales especialmente el Colegio Médico Dominicana y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) que paralizan las clases y los hospitales en demandas de reivindicaciones, pero esa presión se limita a la exigencia de mejoras para los profesionales de esos gremios con un interés social limitado.
