La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) reunió este jueves a investigadores, doctores en ciencias, académicos universitarios, sociólogos y docentes en el primer simposio destinado a analizar los resultados de las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) y construir propuestas que contribuyan a mejorar el sistema educativo dominicano.
La iniciativa busca elaborar un plan de mejora integral de cara a las pruebas de 2028, el cual será presentado al Ministerio de Educación, a partir de un análisis multidisciplinario de los resultados y de las experiencias de los actores que trabajan directamente en las escuelas.
Así lo planteó Ángel Francisco Cuello, secretario de Investigación y Estadística de la ADP, quien resaltó la necesidad de declarar en emergencia el área de las matemáticas, al considerar que el país no ha logrado avances en esa asignatura en las evaluaciones internacionales.
De acuerdo con los resultados de las pruebas de 2025, apenas el 9 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior en matemáticas, considerado por PISA como el umbral básico de competencia. La proporción contrasta con el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se situó en 65 %.
Los resultados también evidenciaron diferencias importantes en las demás áreas evaluadas. En ciencias, República Dominicana obtuvo 361 puntos frente a los 482 del promedio de la OCDE; en lectura alcanzó 346 frente a 461, y en matemáticas registró 339 frente a 463 puntos.
En resolución computacional de problemas, el país obtuvo 379 puntos, frente a los 500 correspondientes al promedio de la organización.
Ante este panorama, Cuello explicó que el simposio busca reunir distintas perspectivas para identificar las dificultades del sistema educativo y formular recomendaciones que permitan mejorar el desempeño de los estudiantes.
“No vamos a lograr resultados haciendo lo mismo. Si evaluamos los tres procesos de PISA anteriores, no hay mejora. Y cuando tú dices, ¿qué hicimos diferente? Nada”, reconoció.
Buscar soluciones, no culpables
Cuello sostuvo que el análisis no pretende identificar culpables, sino examinar de manera integral los factores que inciden en los aprendizajes, entre ellos las metodologías de enseñanza, la formación docente, las condiciones sociales y el acompañamiento familiar.
“Hoy nuestros estudiantes son totalmente digitales, sin embargo, nosotros fuimos formados como docentes por una generación de maestros del siglo XIX con una ideología del siglo XVI. Entonces nosotros tenemos que permanentemente actualizar a lo que demanda el nuevo sistema educativo”, comentó.
También cuestionó la desconexión que, a su juicio, existe entre algunos contenidos impartidos en las escuelas dominicanas y las competencias que evalúa PISA, así como la asignación de maestros a materias que no corresponden con su área de formación.
“Si yo no conecto los contenidos que estoy trabajando por competencia con la prueba, entonces siempre va a haber una distorsión porque yo no estoy evaluando lo que el maestro está trabajando”, dijo. “No podemos mejorar el informe PISA cuando tenemos maestros de un área que no es la de ellos dando Matemáticas. ¿Cómo tú tienes un maestro de Español dando Naturales?”, cuestionó.
Piden a los padres involucrarse más
Cuello también llamó la atención sobre el papel que están desempeñando las familias en el proceso educativo, al considerar que parte de la responsabilidad del acompañamiento y seguimiento del aprendizaje está recayendo cada vez más sobre los docentes.
El dirigente sostuvo que las escuelas están asumiendo funciones que van más allá de la enseñanza, convirtiéndose en espacios donde los maestros también deben garantizar el cuidado y la alimentación de los estudiantes, mientras disminuye, a su juicio, el seguimiento que corresponde a los padres desde el hogar.
“Hoy tenemos en la escuela dominicana más cuidadores. Los maestros son más cuidadores para que estén hasta las cuatro de la tarde y que los muchachos vayan a comer, que verdaderamente el seguimiento del aprendizaje que la familia debería darle”, expresó.
En ese contexto, insistió en la necesidad de que los padres se involucren más en la formación de sus hijos, prestando atención a sus actividades escolares y manteniendo una supervisión cotidiana de su proceso de aprendizaje.
Su llamado es a que la familia “se empodere y le dé un seguimiento a todo el proceso formativo de sus hijos”.
