Los documentos de adjudicaciones de grandes volúmenes de estas compras apuntan a gestiones de varios exministros.

Mientras miles de niños dominicanos no tenían libros de texto para estudiar, en los almacenes del Minerd reposan como basura en espera de incineración más de cinco millones de libros, y casi dos millones de unidades de útiles y equipos comprados de forma futurista, sin aparente coordinación con el currículo educativo aplicado por cada año escolar.

Los documentos de adjudicaciones de grandes volúmenes de estas compras señalan a las gestiones de unos cuantos exministros.

Cómo si el único propósito de un presupuesto que al día de hoy supera por mucho el billón de pesos fuera comprar, diferentes administradores del 4% han simplemente “gastado” una cantidad astronómica de millones que no ha ayudado a mejorar la calidad educativa. En resumen, la inversión del Estado dominicano con el 4% es un problema por resolver.

Tras visitar algunos de los almacenes del Ministerio de Educación llegamos a la conclusión de que se ha comprado mucho, o se ha entregado muy poco.

En entregas anteriores presentamos distintos reportajes de en qué se ha estado invirtiendo el presupuesto más cuantioso del país, en algunos casos pudimos ver cómo la nómina de Educación es una caja negra; cómo fueron pagadas por el Estado escuelas que nunca se hicieron, cómo un almacén del Inabie se convirtió en un depósito millonario, y una República Digital que no cumplió su cometido, ahora nos damos cuenta de que estas no son las únicas llaves por donde se ha desangrado el erario.

En esta historia, todo empezó con las declaraciones dadas por el ministro de Educación, Ángel Hernández, nombrado el 3 de agosto del 2022, en sustitución de Roberto Furcal, que confiesa que a su llegada encuentra un almacén repleto de compras millonarias que nunca se utilizaron. Y al enumerar los ministros responsables asegura que la práctica era común a todos, (no excluye a su predecesor Roberto Fulcar) y especifica que solo de Andres Navarro hay más de mil millones solamente en libros, que tendrán que ser desechados;

En tres de los 14 almacenes que tiene el Ministerio de Educación, dos de estos ubicados en Haina y uno en Manoguayabo, fueron hallados en montañas de cajas más de 5 millones de libros, textos integrados, registros de grados, boletines y otros materiales que se compraron en grandes volúmenes en periodos que van desde el 2012 al 2019.

Según Carlos Vidal, director de Medios Educativos, cuando se cambió el currículo por mandato del Consejo Nacional de Educación, las compras se siguieron haciendo de forma futurista y en cantidades que sobrepasaban lo debido.

Las actualizaciones curriculares que se han venido desarrollando en el Ministerio de Educación han calado en las diversas estructuras curriculares propias de los distintos niveles educativos y los grados que lo conforman, esto a raíz de la Ordenanza 2-2015, que establece el currículo revisado, actualizado y validado para la Educación Primaria pública y privada a partir del año escolar 2015-2016, así como la Ordenanza 22-2017, que establece el proceso de validación del diseño curricular revisado y actualizado, y el sistema de evaluación de la Modalidad Académica del Nivel Secundario para la educación pública y privada y la Ordenanza N 3-2013, que modificó la estructura académica del Sistema Educativo Dominicano. Es decir, que se sumaron dos nuevos cursos al nivel inicial; se redujo la primaria de primero a sexto; y se incrementó.

Estas tres ordenanzas contribuyeron a aplicar actualizaciones que afectaron las estructuras de los grados y la identificación de los textos en el nivel primario, la mayoría de los textos y libros que se encuentran en desuso y desactualizados en los almacenes pertenecen a este grado.

Para la dirección de medios educativos los millones de libros abandonados a su suerte en los almacenes no cumplen con la modalidad académica actual y esto es producto de la nueva reforma y actualización curricular, que es cómo se rige o debería regirse el plan de adquisiciones de libros, equipos y materiales, por lo que al ser esta millonada comprada “fuera de currículo” esos libros ya no pueden ser usados en las escuelas, porque “ya no cumplen con la movilidad académica”.

A pesar de que las actualizaciones curriculares se empezaron a hacer de manera escalonada, y se sabía por demás que era algo impostergable la actualización de algunos libros de textos, los ministros que dirigían educación junto a sus comités de compras adquirían grandes cantidades de libros de textos y recursos educativos con la ordenanza 06-2003 que regulaba la evaluación de los medios y recursos para el aprendizaje, la cual fue cambiada conforme se iban actualizando los currículos, y es en el año 2017 cuando se emite la Ordenanza 26-2017, la cual tiene el mismo mandato de evaluación de los recursos, pero estableciendo que estos debían estar ajustados a los cambios curriculares.

Por ejemplo, la ordenanza 26-2017 establece en su artículo 32 y 32: “La vigencia de un recurso de aprendizaje impreso aprobado como libro de texto será por un período de cuatro (4) años a partir de la fecha de evaluación”. Y “Cuando el Ministerio de Educación haga modificaciones o cambie el currículo, los medios y recursos educativos pueden perder vigencia; en ese caso deben ser modificados de acuerdo al currículo vigente y vueltos a evaluar”.

Según el Director Medios Educativos del Minerd, la institución tiene aproximadamente 2 millones de libros que están en esa condición. Eso es sumando los 856.000 de los textos integrados que están en Managua, en Piedra Blanca y lo que se ha generado producto de la actualización curricular que ya no están aprobados para el uso en las escuelas.

Fueron estas las situaciones que originaron que algunos almacenes, y los distritos educativos, se llenaran de libros que no podían utilizarse.

Entre el 2013, 2015, 2016 y 2019 ya había una instrucción de no utilizar los libros de textos que estaban en las aulas, pues se llevarían libros actualizados tomando en cuenta las normativas que estaban vigentes para esa época.

Libros en desuso

Aunque todo esto pareciera escandaloso, las cantidades podrían aumentar, ya que los millones de libros que se encuentran en desusos en los almacenes actuales no son los únicos; varios distritos educativos a nivel nacional han informado tener de diferentes recursos una cantidad que supera los 806 mil 571 libros; por ejemplo solo en La Agustina distrito 15-04 reportaron tener 205 mil 200 libros desactualizados, más de 36 mil en El Cercado.

En los almacenes hay libros que se tienen desde los años 2005, 2007, 2011 y 2012 debido a que se adquiría una gran cantidad de ellos para utilizarlo en años posteriores, pero que a lo largo de los años no fueron entregados ni a los estudiantes, ni los maestros, sino enviados a un almacén.

En números concretos en los almacenes de educación hay al menos 1 millón 949 mil 399 materiales entre los que se encuentran boletines, informes de desarrollo, registros de grados.

La cantidad de libros en desuso en los almacenes de Haina y Piedra Blanca superan 1 millón 632 mil 792 pesos; también se encuentran en sus depósitos 852 mil textos integrados, y 843 mil 114 libros y otros materiales que fueron reportados por los distritos educativos.

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