La presidenta de la Confederación de las Asociaciones Dominicanas en Italia (Confdominicana), Mirtha Mella, publicó un artículo de opinión en el que aplaude el proceso de transformación que, a su juicio, atraviesa Venezuela en su camino hacia la democracia, destacando el impacto que este movimiento ha generado en el debate político a nivel mundial.
En el texto titulado “El regreso del debate que el mundo había perdido”, Mella —reconocida defensora y promotora de la cultura dominicana en el exterior— expresa su agradecimiento al pueblo venezolano por lo que define como una lucha perseverante por la libertad, la justicia y la dignidad.
“Gracias, Venezuela. Gracias porque por tus luchas, por tu perseverancia, por tu sed de libertad y de justicia, le estás devolviendo al mundo un debate que hacía tiempo necesitábamos”, señala la autora en uno de los pasajes centrales del artículo.
Mella sostiene que la política global había perdido su rumbo, reducida a discursos vacíos y carentes de sentido moral, y que la situación venezolana ha contribuido a reactivar una discusión política profunda, honesta y necesaria, desplazando —según afirma— la ignorancia, la inercia y la soberbia que durante años dominaron el escenario público.
En su reflexión, también resalta el papel de los venezolanos dentro y fuera de su país, subrayando el coraje de quienes han tenido que alzar su voz incluso desde el exilio, generando un efecto que describe como un “boomerang histórico” capaz de sacudir conciencias en distintas regiones del mundo.
La presidenta de Confdominicana advierte que este proceso ha obligado a replantear el significado real de la democracia, al tiempo que ha devuelto al centro del debate valores como la responsabilidad, el pensamiento crítico y la dignidad humana.
“Este año comenzó distinto. Y es por ti que muchos tomaremos otro rumbo: el de volver a perseguir la libertad, la paz, el amor, el sacrificio y la justicia, no como palabras bonitas, sino como compromisos reales”, expresa Mella en su escrito.
Finalmente, la autora afirma que la causa venezolana ha trascendido las fronteras nacionales para convertirse en una lucha que concierne a toda la humanidad, concluyendo con un mensaje de esperanza y confianza en un futuro marcado por la justicia y la paz.
Artículo íntegro:
Gracias, Venezuela.
Gracias porque por ti —por tus luchas, por tu perseverancia, por tu sed de libertad y de justicia— le estás devolviendo al mundo un debate que hacía tiempo necesitábamos.
La política había perdido su norte. Los discursos se habían vuelto vacíos, estériles, autocomplacientes y decadentes. El debate público parecía reducido a consignas huecas, desprovistas de sentido moral y de propósito humano. Pero gracias a ti, algo está cambiando. Gracias a ti, está renaciendo una discusión política profunda, honesta y necesaria, como no se veía desde hace décadas.
Al mismo tiempo, estamos desplazando la ignorancia, la inercia y la soberbia que durante años ocuparon el centro de la escena. Hoy vuelven a abrirse espacios para el pensamiento, la responsabilidad y la dignidad como ejes del debate político.
Es el resultado del honor con el que tus hijos e hijas han tenido que alzarse, incluso desde el exilio, removiendo los cimientos de sociedades que creían estar a salvo de la indiferencia. Ese movimiento —ese “boomerang” histórico— hoy recorre el mundo entero: de norte a sur, de este a oeste. Venezuela ha obligado a mirar, a incomodarse, a preguntarse de nuevo qué significa realmente la democracia.
Gracias, Venezuela, por llenarnos el pecho de orgullo.
Gracias por obligarnos a levantar la cabeza y mirar de frente aquello que la política —y los seres humanos— deberían perseguir siempre. Gracias por recordarnos cuáles son los valores por los que vale la pena luchar, resistir, sacrificarlo todo… incluso la vida.
Este año comenzó distinto. Y es por ti que muchos tomaremos otro rumbo: el de volver a perseguir la libertad, la paz, el amor, el sacrificio y la justicia. No como palabras bonitas, sino como compromisos reales.
Gracias, Venezuela.
Hoy me voy a dormir tranquila, con la esperanza de que mañana será un mejor día. Me despertaré sabiendo que hombres y mujeres en distintas partes del mundo se han levantado para actuar, para avanzar hacia el mundo que todos deseamos: un mundo de justicia y de paz, cueste lo que cueste.
El coraje de los pueblos está sobre la mesa. Ahora sabemos hacia dónde dirigirnos. Ahora sí tenemos un debate a la altura de nuestro tiempo.
Gracias a ti.
Gracias a los venezolanos.
Y gracias a todos aquellos que se suman a esta causa que ya no pertenece a un solo país, sino a toda la humanidad.
