Santo Domingo. Pese a sus complicaciones cardíacas, de la diabetes y la hipertensión, cada amanecer Mercedes Arias, de 60 años, saca fuerzas para luchar y así echar a sus nietos hacia delante.

Con lo poco que hace en un improvisado puesto para vender yaniqueques frente a su  humilde vivienda, la señora espera reunir los chelitos para no dejar sin Nochebuena a los cinco pequeños que viven junto a ella.

“No tengo para hacer la cena de Navidad porque mi marido es albañil pero ahora no está trabajando, hace mucho trabajaba en el ayuntamiento (ADN) pero lo cancelaron y ahora es chiripero”, explica Arias sentada en una deteriorada silla de su viejo comedor.

Mercedes reside en El Clarín, del sector La Ciénaga, en el Distrito Nacional, en una pequeña casita de block, aun sin terminar, la que ha dividido con cartones para dotar de comodidad a su familia, que duerme en unos estropeados colchones.

Mientras intenta ahorrarse  un poco de dinero para la cena de Navidad, el día en que el equipo de elCaribe la visitó, ya había pensado en que para esa noche especial cocinaría espaguetis, ensalada, pollo y pan.

Indicó que de los nueve hijos que tiene, cuatro están en Samaná, de donde es oriunda y que a veces le envían un poco de dinero para su sustento. Se dedican a la producción de tierra.

Mientras que los 600 pesos que hace de la venta de los yaniqueques los utiliza para comprar sus medicamentos.

“Ahora mismo la cosa está difícil porque todo ha subido pero hay que darle gracias a Dios por todo porque uno aunque sea halla dos libras de arroz”, manifestó la dama.

El sueño de Mercedes es que el próximo año 2021 sea mejor que el que está por finalizar, pero sobre todo que “pase todo esto”, al hacer referencia a la crisis sanitaria que vive el país a causa del coronavirus.