El PLD frente al reto electoral del 2024

La marca PLD está afectada por la división y las acusaciones de corrupción y ahora necesita una estrategia clara de triunfo.

El PLD podría jugar a mantener el segundo lugar, una alianza opositora o preservar la marca para el 2028

Apoco más de dos años para las elecciones presidenciales del 2024, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no parece con una estrategia unificada de cuál camino tomar en las elecciones del 2020 y lo que haga definirá las posibilidades de éxito electoral de la oposición frente al Partido Revolucionario Moderno (PRM).
La neutralidad ante los proyectos de precandidatos presidenciales que exhibe la mayoría de los integrantes del Comité Político, es una señal de que ninguno de los que aspira a encabezar la boleta ha planteado una estrategia electoral que aclare el camino a seguir de cara al 2024.

De 45 integrantes que tiene el Comité Político de la organización, más del 50% no ha dado apoyo público a ninguno de los aspirantes. 19 de ellos están con alguno de los proyectos presidenciales y cuatro aspiran a la candidatura presidencial, mientras los restantes lucen indiferentes.

De esos 19, siete apoyan a Margarita Cedeño públicamente, aunque se dice que José Ramón Peralta es el principal soporte de su proyecto, pero no ha dado apoyo público a la exvicepresidenta.
Abel Martínez cuenta con 5 y Francisco Domínguez Brito con igual número.

Del discurso de la dirigencia del PLD se observa tres enfoques de participación: pelear para mantener el segundo lugar, este enfoque se observa en los miembros de la cúpula que han asumido proyectos presidenciales; segundo, plantearse una alianza con toda la oposición política y sacar del poder al Partido Revolucionario Moderno (PRM), Carlos Amarante Baret es el principal promotor de esa idea. Y otros apuestan a mantener al PLD independientemente de la posición que pueda lograr en las votaciones presidenciales de mayo del 2024.

Batalla 2do. lugar daría triunfo PRM

La principal apuesta de los aspirantes a encabezar la boleta presidencial del partido opositor es ir a las elecciones con una segunda vuelta planteada y que el PLD pueda retener el segundo lugar que logró en las pasadas elecciones. La mayor virtud de esa estrategia es que permitiría la sobrevivencia de la marca PLD como partido fuerte en el escenario electoral, en caso de que logre la segunda posición y no logre vencer al PRM y ganar las elecciones. ¿Cuáles son las posibilidades reales de lograr esa meta? Para responder esa pregunta hay que plantearse otra cuestionante: ¿Qué quieren los peledeístas, entre conservar la marca y estructura sin posibilidades de triunfo o regresar al poder sin importar si lo hacen en la marca PLD o la FP?

El PLD es la segunda fuerza política. En el 2020 logró 37% con sus aliados y 32%, en la casilla morada. La organización que le disputa ahora la segunda posición es la Fuerza del Pueblo (FP) que en el 2020 quedó en un lejano tercer lugar con 8.9% con los aliados y 5.69% en la casilla verde. Como está el escenario al día de hoy, el PLD sacará menos votos que en el 2020 y eso ya es perder.

El punto es que desde que el PLD salió del poder políticamente hablando solo ha perdido y la FP ha ganado. La marca morada salió afectada del poder y tras su salida, la situación ha empeorado por el sometimiento a la justicia acusados de corrupción de familiares y cercanos colaboradores del líder y presidente de la organización, Danilo Medina.

Además del daño a la imagen, otro problema permanente en el PLD es la salida de dirigentes hacia la FP. Para retener el segundo lugar, la organización opositora enfrenta otro problema, según reconocen sus propios dirigentes: ninguno de los aspirantes a la encabezar la boleta tiene mayor intención de votos que la marca, y la marca está muy afectada.

En la última encuesta Gallup que se publicó, Leonel Fernández, líder de la FP y casi seguro candidato de ese partido, figura como líder de la oposición.

La FP luce en crecimiento permanente por la llegada de dirigentes del partido morado y además tiene un líder, candidato definido que, según se comenta en privado, está en segundo lugar en intención de votos con más de un 30%. Con esa realidad, al PLD se le complica retener el segundo lugar, aunque las circunstancias pueden cambiar.

El referente de lo que pasa cuando dos partidos se concentran en disputarse el segundo lugar ocurrió en las elecciones del 2000. En esos comicios, el voto que le dio el triunfo al PLD en 1996, se dividió. El PRSC y el PLD pelearon por la segunda posición, el PRSC obtuvo 24% y el PLD, 25%. El Partido Revolucionario Dominicano obtuvo 49.7% y ganó en primera vuelta. Es muy probable que si el PLD y FP se van a una justa por la segunda posición el PRM gane en primera vuelta, ese es el principal riesgo de esa estrategia.

Para el PLD lograr ese proyecto necesitaría toda su maquinaria y dirigencia empujando en ese sentido, y un buen termómetro será la actitud de los veteranos dirigentes que hasta ahora han permanecido en bajo perfil.

Alianza opositora

Hay algunos dirigentes del partido morado que observan pocas probabilidades de triunfo en los comicios del 2024, pero apuestan a preservar la organización para el 2028. Unas declaraciones recientes del secretario general del PLD, Charlie Mariotti, en contra de la FP, fueron vistas con ese enfoque tanto en el PLD como la FP.

El aspirante a la candidatura presidencial, Abel Martínez, al día siguiente de esas declaraciones, sin hacer referencia directa, criticó los ataques a la oposición. Para esa estrategia al PLD no le conviene que gane la FP, pues desde el poder lo absorve, como pasó al PRD con el PRM.

Una alianza opositora, y ¿quién la encabeza?

En sectores de la oposición se acaricia la idea de una alianza opositora para enfrentar al PRM. En el PLD el principal promotor de ese proyecto es Carlos Amarante Baret.

El problema de esa propuesta es definir quién aportaría la candidatura presidencial entre el PLD y Fuerza del Pueblo.
Los políticos más veteranos lucen neutrales ahora, habría que ver si en la medida que avanza el tiempo y se define la candidatura presidencial de la organización asumen mayor activismo.

Pero quienes defienden esa idea a lo interno del partido morado estarían siendo atacados por quienes prefieren otra estrategia porque supuestamente ese enfoque saca al partido morado de juego para el 2024.

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