Experiencia de dos alianzas municipales: un éxito y un fracaso

En política nada está escrito en piedra y las alianzas que se han hecho en el nivel municipal, son una muestra. Mientras el acuerdo electoral opositor de 2020 fue un éxito rotundo, la alianza antioficialismo de 2024, fue un fracaso.

Desde la separación de las elecciones municipales con solo tres meses de las presidenciales y congresuales en la reforma constitucional de 2010, el modelo tendrá su tercera y última experiencia, en las votaciones de 2028. Sobre el desenlace de las alianzas para los comicios del 20 de febrero de 2028, no hay nada definido.

Cada vez son más voces las que dentro y fuera del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ven posible un acuerdo electoral entre dos rivales políticos que tienen diferencias que parecen irreconocibles y heridas, difíciles de curar.

El PRM ha sido el verdugo del PLD, en cuyos gobiernos fueron sometidos a la justicia dirigente del más alto nivel del Comité Político y familiares del líder de la organización, Danilo Medina. El PRM, también es el responsable de la tacha de partido corrupto que persigue la marca morada, construida mientras esa organización se desempeñó como opositora.

Una alianza entre ambas organizaciones, significaría destruir la narrativa de partido corrupto que el PRM le instaló al PLD; y para los morados, implicaría acomodar a su verdugo para que siga en el poder.

Sin embargo, un acuerdo de ese tipo no sería descabellado. El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ya dio un paso similar en la alianza con el PLD en 2015. Antes, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), hizo lo propio con el PLD, para las elecciones de 1996.

En el caso del PRM, está en proceso de transición de su liderazgo, debido a que el presidente Luis Abinader, figura fundamental en la caída del PLD y en cuyo liderazgo la organización ha cosechado fracaso político, bajará su incidencia política porque no encabezará la boleta del partido oficial y saldrá del poder sin la posibilidad del regreso.

Hasta ahora, las figuras favoritas para relevar a Abinader en la boleta son Carolina Mejía y David Collado, ambos con historia de buenas relaciones con el liderazgo decisivo del PLD.

Una alianza municipal entre el PLD y el PRM no podría interpretarse como un éxito electoral por el tamaño de esas organizaciones, por el impacto que podría tener en el electorado el aspecto cualitativo de un acuerdo entre dos partidos con choques tan profundos en la historia reciente.

Las elecciones de 2024, son una prueba de que el tamaño de una organización política no es, solo por ese hecho, garantía de éxito electoral.

En esas votaciones, de cuatro organizaciones políticas que lograron más del 5% en el 2020, el PRD, PLD y FP, hicieron una alianza, que no resultó exitosa.

La Alianza Rescate RD participó aliada en 145 municipios (alcaldías) y 215 juntas municipales (distritos municipales), sumando un total de 360 territorios a nivel nacional, pero el PRM con 22 partidos minoritarios en apoyo, ganó el 85% de las plazas, incluidos los grandes centros de votación del país.

La misma experiencia se repite en 2020. La alianza opositora que enfrentó al oficialista PLD que tuvo entre sus aliados al PRD, que había logrado 7% en las elecciones de 2016. Sin embargo, la oposición se impuso.

El resultado fue que el PLD perdió 41 plazas de las que había ganado en 2016 y el PRM pasó de 30 a 80, al sumar 51 nuevos municipios.

Los cargos municipales de elección popular se ganan con mayoría simple, por lo que en un escenario de tres fuerzas políticas con puntuación de más de dos dígitos, una alianza entre dos, genera amplias posibilidades de victoria.

Para las votaciones del 20 de febrero de 2028, faltan menos de 16 meses y para las alianzas poco más de siete meses, debido a que los acuerdos para las plazas en alianza y reserva deben definirse antes del inicio de la precampaña en el año preelectoral.

Febrero define a mayo; resultados dicen que no

Las únicas dos experiencias de elecciones municipales separadas por solo tres meses de las presidenciales y congresuales de mayo, han tenido resultados similares, pero no porque el resultado de febrero define el de mayo como se plantea con regularidad. El PRM ganó en 2020 y 2024, en todos los niveles de elección, el PLD perdió espacio y la FP, creció en todos los niveles en esos procesos. Precisamente el partido verde es la muestra de que febrero no define a mayo. En el nivel municipal la FP quedó en tercer lugar, por debajo del PLD, con 15% y en las votaciones de mayo quedó en segundo lugar en número de legisladores y en el nivel presidencial con 28%.

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