Un hombre camina por la playa Manresa, cubierta de basura tras el paso del huracán Beryl, este miércoles, en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría
Un hombre camina por la playa Manresa, cubierta de basura tras el paso del huracán Beryl, este miércoles, en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/ Orlando Barría
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Santo Domingo/Puerto Príncipe, 3 jul (EFE).- La República Dominicana y Haití salieron casi indemnes del paso del huracán Beryl, cuyo principal efecto sobre la isla Española, que comparten ambos países, fue el fuerte oleaje que azotó el litoral caribeño, donde este miércoles se recobró la normalidad excepto por algunos problemas con el suministro de luz y agua.

Casi medio millón de personas se quedaron sin suministro de agua por los efectos del ciclón, de acuerdo con el informe preliminar de los daños en el territorio nacional, donde el martes se sintieron sus efectos aunque con menor intensidad que lo previsto.

Durante el avance de Beryl en el sur de la costa caribeña dominicana resultaron afectados 57 acueductos, dejando sin servicio a 487.020 usuarios, de acuerdo con el informe del Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

La misma información indica que, en Barahona (sur), una de las provincias más afectadas por las lluvias, 66 personas tuvieron que abandonar sus hogares, mientras que en el municipio de Boca Chica, cercano a la capital, varios establecimientos de playa sufrieron daños debido al fuerte oleaje.

Además, miles de personas se encuentran sin servicio eléctrico como consecuencia del fuerte oleaje y los vientos provocados por Beryl que «han generado interrupciones en el servicio eléctrico en diversas partes del país», informaron en un comunicado conjunto las distribuidoras de electricidad Edenorte, Edesur y Edeeste, que confían en dejar el problema resuelto este mismo miércoles.

Aunque los efectos indirectos de Beryl han sido limitados y ya se alejó del territorio nacional, el COE mantiene 17 provincias en alerta verde por las posibles crecidas de ríos, arroyos y cañadas, así como inundaciones repentinas, y siguen vigentes las restricciones a la navegación en la costa caribeña.

En cuanto a Haití, la Dirección de Protección Civil informó de que el ciclón causó «muy pocos daños» en el país, donde se reportaron varias calles inundadas en el sureste, donde varios barcos pesqueros fueron arrastrados por las aguas, concretamente en Cayes Jacmel y Marigot, mientras que las dos compañías de telefonía móvil quedaron fuera de servicio.

Aunque no se registraron desbordamientos de ríos y los desperfectos en viviendas e infraestructras educativas no revisten importancias, las autoridades haitianas mantienen el nivel de alerta naranja para los departamentos del sur del país, así como la prohibición de navegar, especialmente en las zonas del sur, hasta el viernes.

En ambos casos, los daños han sido de escasa consideración si se compara con la destrucción sufrida en las islas Granada y San Vicente y las Granadinas, las más devastadas por el fenómeno, y se teme que también cause gran devastación en Jamaica.

El centro de Beryl, ciclón de categoría 4, pasará cerca o sobre Jamaica en la próximas horas para llegar esta noche o temprano en la mañana del jueves a las Islas Caimán y después entrar en la Península de Yucatán (México), según el Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) de Estados Unidos.

El primer huracán de la temporada atlántica se mantiene como un temible sistema con vientos máximos sostenidos de 225 kilómetros por hora (140 millas por hora), según el más reciente boletín del NHC, con sede en Miami (Florida), que lo sitúa a 70 kilómetros (45 millas) al sur de Kingston (Jamaica) y a 225 kilómetros (140 millas) al este sureste de Gran Caimán.

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