Dismorfia muscular: cuando ganar masa se convierte en una obsesión

La dismorfia muscular provoca una obsesión por ganar músculo y puede llevar al ejercicio compulsivo y una percepción distorsionada del cuerpo.

Dismorfia muscular: cuando ganar masa se convierte en una obsesión
Dismorfia muscular: cuando ganar masa se convierte en una obsesión

La preocupación por adelgazar ya no es la única forma en que los problemas de imagen corporal afectan a niños, adolescentes y adultos. Cada vez existe mayor atención sobre la dismorfia muscular, también conocida como vigorexia o “bigorexia”, una alteración en la que la persona se percibe con menos musculatura de la que realmente tiene y desarrolla una preocupación persistente por aumentar su tamaño físico.

El interés por desarrollar músculos no constituye por sí mismo un problema. La situación puede convertirse en un trastorno cuando el ejercicio, la alimentación y la apariencia física pasan a ocupar un lugar dominante en la vida cotidiana y generan angustia o conductas difíciles de controlar.

Notas relacionadas

¿Qué es la dismorfia muscular?

La dismorfia muscular es un tipo de trastorno dismórfico corporal. Quienes la presentan pueden considerar que su cuerpo es demasiado pequeño o que no tienen suficiente musculatura, incluso cuando poseen un desarrollo muscular considerable.

Entre las conductas asociadas pueden aparecer el entrenamiento excesivo con pesas, la revisión constante del cuerpo frente al espejo, dietas rígidas orientadas a ganar músculo y el consumo de suplementos o sustancias para aumentar el rendimiento físico.

El problema también puede interferir con la vida social, laboral, educativa o familiar de la persona cuando la preocupación por su apariencia se vuelve persistente.

Las redes sociales y la presión por el físico

La exposición constante a imágenes de cuerpos musculosos y modelos físicos difíciles de alcanzar puede reforzar la comparación corporal, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Especialistas han advertido que esta preocupación puede aparecer a edades cada vez más tempranas y que algunos niños y adolescentes llegan a organizar buena parte de su rutina alrededor del ejercicio, la alimentación y el objetivo de aumentar su musculatura.

La presión resulta particularmente difícil de identificar porque determinadas conductas pueden interpretarse inicialmente como disciplina, dedicación al deporte o interés por llevar una vida saludable.

¿Cuándo debe generar preocupación?

Entrenar regularmente y buscar aumentar la masa muscular no significa que una persona tenga dismorfia muscular.

La señal de alerta aparece cuando existe una preocupación persistente por no ser suficientemente musculoso, acompañada de conductas compulsivas o de un malestar significativo.

También pueden presentarse restricciones alimentarias, ejercicio excesivo y dificultades para abandonar el entrenamiento incluso cuando existen consecuencias negativas.

Los especialistas recomiendan buscar apoyo profesional cuando estas preocupaciones comienzan a afectar la vida cotidiana. El tratamiento puede incluir atención psicológica, médica y nutricional, y la terapia cognitivo-conductual es una de las alternativas utilizadas para abordar este tipo de trastornos.

Te puede interesar

Posted in SaludEtiquetas

Más de panorama

Más leídas de panorama

Las Más leídas