Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial, y acumulan la mayor tasa de muertes, por encima del cáncer.
Aunque suelen asociarse con personas de edad avanzada, cada vez es más importante prestar atención a los factores de riesgo desde edades tempranas, especialmente ante la presencia de hábitos poco saludables y antecedentes familiares.
Así lo plantea el doctor Jonathan Ludmir, cardiólogo clínico del Heart Center del Massachusetts General Hospital, especializado en cardiología de cuidados críticos, quien destaca la necesidad de reforzar la prevención y reconocer a tiempo las señales de alerta.
“Es sumamente importante estar pendiente de síntomas relacionados a la enfermedad coronaria, pero también enfocarnos en la prevención porque estamos viendo más y más jóvenes con infartos e insuficiencia cardíaca”, dijo.
El especialista explica que en su práctica atiende a pacientes de entre 30 y 50 años con problemas cardiovasculares, una situación en la que pueden influir factores como la alimentación, el sedentarismo y el estrés.
“Hay mucha gente que come dietas ultraprocesadas con mucha sal, que nunca hace ejercicio y con niveles muy altos de estrés”, advierte.
Sin embargo, modificar estos hábitos no elimina todos los riesgos. Ludmir subraya que la genética también desempeña un papel importante, por lo que conocer los antecedentes familiares resulta fundamental para establecer una estrategia de prevención adecuada.
Vigilar el nivel de colesterol
Uno de los principales indicadores que deben vigilarse es el colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo, debido a su relación con la acumulación de placa en las arterias coronarias. Para ello se recomienda un perfil lipídico avanzado, que junto a la puntuación de calcio coronario y una tomografía coronaria, que permiten obtener información sobre el estado de las arterias.
Dormir bien protege el corazón
El descanso es otro componente de la salud cardiovascular que, según el especialista, suele quedar relegado ante las exigencias laborales y personales.
“Tenemos vidas muy llenas con hijos, trabajo, estrés, miles de cosas, pero tenemos que hacer todo lo posible por dormir de siete a ocho horas”, recomienda.
Para mejorar la calidad del sueño, Ludmir aconseja adoptar hábitos que ayuden a relajar el cuerpo y la mente antes de acostarse, entre ellos reducir el uso de pantallas y establecer horarios regulares.
“Mi consejo es, por lo menos 30 minutos antes de dormirse, dejar las pantallas pantallas, no ver televisión y hacer algo que lo puede relajar. Dormir mal eleva la presión arterial y puede causar hipertensión pulmonar”, aseguró.
El especialista también llama la atención sobre la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que puede pasar inadvertido y que se manifiesta, entre otras señales, mediante ronquidos, sueño poco reparador y cansancio durante el día.
“Es algo muy común y no se diagnostica frecuentemente”, aseguró.
La apnea puede estar relacionada con problemas como la hipertensión arterial y la fibrilación auricular,
El cardiólogo insistió en incorporar movimiento a la rutina diaria. “La recomendación es por lo menos 150 minutos por semana y eso puede ser caminar, bailar, jugar tenis, lo que sea. También hacer pausas cada hora los que trabajan sentados”, comentó. l claudia fernández Soto
Un infarto no siempre se inicia con dolor de pecho
Uno de los mensajes centrales del especialista es que la enfermedad coronaria puede avanzar sin síntomas evidentes, pero también puede manifestarse de formas distintas al dolor típico en el pecho. “El proceso de inflamación en las arterias es silencioso, normalmente no lo sentimos hasta que es muy tarde”, dijo. Entre las señales que menciona se encuentran las molestias o la presión en el pecho, la sudoración persistente, los mareos y la falta de aire. También advierte que algunas personas presentan síntomas que pueden confundirse con problemas digestivos.
El cardiólogo explica que el tiempo de respuesta es determinante, porque la obstrucción de una arteria puede comprometer el músculo cardíaco y dejar daños permanentes si no se restablece oportunamente el flujo sanguíneo.Para evitar un infarto, Ludmir insiste que la alimentación también forma parte de esta estrategia preventiva. El especialista recomienda una dieta mediterránea o basada en plantas, junto con el ejercicio y los medicamentos para el colesterol y aspirina cuando estén indicados. “Con esas tres cosas: ejercicio, dieta y medicamentos, podemos prevenir infartos en el futuro, podemos controlar el nivel de placa y ayudar que la gente viva más tiempo”.
