Ana Pérez asegura que esperó entre 10 y 12 meses para acceder a tratamiento y gastó más de un millón de pesos
Para los pacientes que padecen enfermedades graves, recibir sus medicamentos a tiempo puede marcar una diferencia determinante en el control de su condición. Sin embargo, las demoras en la entrega de tratamientos de alto costo obligan a algunas familias dominicanas a enfrentar gastos millonarios, incertidumbre y el riesgo de interrumpir la atención médica.
Esta es la realidad que describe Ana Pérez, diagnosticada con un tumor carcinoide en los pulmones, quien asegura que tuvo que esperar entre 10 y 12 meses para acceder al medicamento solicitado a través del Programa de Medicamentos de Alto Costo, pese a haber iniciado los trámites en 2025.
Durante la espera, Pérez se vio obligada a comprar el fármaco con recursos propios para mantener su tratamiento. Según relató, cada dosis tenía un costo de entre RD$95,000 y RD$100,000, una cantidad que su familia debía reunir mensualmente.
«Todo ese dinero tuvimos que reunirlo para buscar y comprar esos medicamentos. Mi familia no me quiere dejar morir», expresó la paciente al recordar las dificultades económicas que enfrentaron sus familiares.
Medicamentos aprobados, pero sin disponibilidad
Uno de los principales obstáculos que enfrentó Pérez fue que la autorización de su tratamiento no garantizó la entrega inmediata del medicamento.
La paciente explicó que su solicitud fue aprobada a finales de abril de 2026. Sin embargo, cuando acudió a recibir el fármaco, este no estaba disponible en la farmacia del centro de salud donde recibe atención.
«Estaba autorizado, pero no estaba disponible», manifestó.
Ante esta situación, comenzó a realizar llamadas semanales para conocer cuándo podría recibir las dosis. Según su testimonio, las respuestas estaban relacionadas con la cantidad de pacientes en espera, pero no le ofrecían una fecha concreta de entrega.
La incertidumbre se prolongó durante meses, mientras continuaba necesitando un medicamento de aplicación mensual.
Gastos médicos que superaron el millón de pesos
La demora también tuvo un fuerte impacto en la economía familiar.
Pérez estima que gastó más de RD$1 millón en medicamentos, mientras que la suma total se acercó a los RD$2 millones al incluir traslados, alimentación y otros gastos relacionados con su atención médica.
Para cubrir estos costos, tuvo que recurrir al apoyo económico de sus familiares, quienes reunían los recursos necesarios para adquirir las dosis y evitar interrupciones en el tratamiento.
Su testimonio evidencia cómo las dificultades para acceder a medicamentos de alto costo pueden trasladar una importante carga financiera a pacientes y familias que no cuentan con recursos suficientes para asumirla.
La falta de medicamentos interrumpe la continuidad del tratamiento
Aunque finalmente logró recibir el medicamento a través del programa, Pérez asegura que los problemas de disponibilidad no han desaparecido.
Explicó que su tratamiento es de aplicación mensual y debe mantenerse de forma continua, conforme a las indicaciones de su especialista. Sin embargo, en ocasiones ha pasado dos y hasta tres meses sin recibir la dosis correspondiente debido a la falta del fármaco.
«A veces me da temor porque, si duro dos o tres meses sin que llegue, me asusto», confesó.
La paciente también señaló que ocasionalmente presenta molestias en un costado, aunque aclaró que desconoce si están relacionadas con las interrupciones del tratamiento o con otra causa.
La falta de regularidad en la entrega de los medicamentos constituye una de sus principales preocupaciones, debido a la necesidad de mantener el seguimiento médico de su enfermedad.
Trámites, autorizaciones y seguimiento constante
Acceder al Programa de Medicamentos de Alto Costo también implica cumplir con una serie de requisitos administrativos y médicos.
Pérez explicó que, para presentar su solicitud, debió entregar la receta del oncólogo, el diagnóstico y otros documentos exigidos durante el proceso.
Una vez depositado el expediente, recibió un código QR para consultar el estado de su solicitud. No obstante, aseguró que la información disponible mediante esta herramienta no siempre respondía a sus inquietudes, por lo que debía comunicarse telefónicamente con frecuencia.
A esto se suma la necesidad de renovar periódicamente la autorización del tratamiento.
En su caso, las aprobaciones se realizan por grupos de cuatro dosis, lo que la obligan a iniciar los trámites de renovación cuando todavía dispone de una, con el objetivo de evitar nuevas interrupciones.
Pacientes piden mayor agilidad en la entrega
Tras la experiencia vivida, Ana Pérez considera necesario mejorar los tiempos de respuesta del programa y garantizar una mayor disponibilidad de los medicamentos destinados a pacientes con enfermedades graves.
A su juicio, no basta con aprobar las solicitudes si los tratamientos no están disponibles cuando los pacientes los necesitan.
También expresó preocupación por las personas que enfrentan situaciones similares y que, debido a sus condiciones económicas o de salud, no pueden asumir los costos de los medicamentos mientras esperan una respuesta.
Su caso pone de relieve la importancia de fortalecer los mecanismos de abastecimiento, seguimiento y entrega de los medicamentos de alto costo, para que los pacientes puedan recibir sus tratamientos con la continuidad indicada por sus médicos.
