Perú enfrenta un panorama alarmante en materia de salud femenina: cada día, cinco mujeres fallecen por cáncer de mama y cerca de 7,797 nuevos casos son detectados anualmente, muchos de ellos en etapas avanzadas.
A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Salud del Perú para fomentar el tamizaje, solo el 14.6 % de las mujeres entre 40 y 69 años accede regularmente a mamografías preventivas.
El miedo al diagnóstico, las dificultades para acceder a especialistas y los prolongados tiempos de espera figuran entre las principales barreras que limitan la prevención. Incluso mujeres con hábitos de chequeo regular enfrentan obstáculos logísticos que retrasan la atención oportuna.
Ante esta realidad, la tecnología comienza a posicionarse como un aliado clave. En el país ya se encuentran disponibles los parches con inteligencia artificial Celbrea, un dispositivo de tamizaje preliminar diseñado para detectar variaciones térmicas en las mamas que podrían indicar anomalías.
Estos parches funcionan mediante la medición comparativa de la temperatura en ambos senos. En condiciones normales, la temperatura debe ser uniforme; cualquier diferencia puede ser una señal de alerta. El dispositivo incorpora más de 1,180 microsensores capaces de identificar variaciones mínimas, incluso de hasta 0.5 milímetros, asociadas a procesos como inflamaciones, quistes o el desarrollo de tumores.
El sistema se complementa con inteligencia artificial, que analiza los datos tras escanear un código QR con el celular. El resultado se clasifica como “no significativo” o “significativo”, lo que permite orientar a la paciente sobre la necesidad de acudir a un especialista.
Especialistas aclaran que este dispositivo no reemplaza los métodos tradicionales de diagnóstico, como la mamografía o la ecografía, sino que actúa como una herramienta de alerta temprana. Su principal valor radica en facilitar un monitoreo accesible, rápido y no invasivo, incluso desde el hogar.
Datos globales indican que aproximadamente 8 de cada 100 mujeres evaluadas presentan alertas térmicas. De estos casos, una proporción corresponde a condiciones benignas, mientras que un menor porcentaje puede derivar en diagnósticos confirmados de cáncer tras estudios complementarios.
El uso del dispositivo es sencillo: requiere limpiar la zona, colocar los parches correctamente y esperar 15 minutos antes de escanearlos. Su diseño permite cubrir completamente el área mamaria y ofrecer un mapeo preciso de posibles irregularidades.
Expertos destacan que esta tecnología resulta especialmente útil para mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama y para menores de 40 años, grupo que no suele estar incluido en programas rutinarios de mamografía.
En un contexto donde la detección temprana sigue siendo un desafío, innovaciones como esta buscan reducir brechas y promover una cultura de prevención más accesible, en la que la tecnología juega un rol cada vez más determinante.
