En las relaciones diplomáticas un jefe de misión de un Estado Emisor no debe inmiscuirse en los “asuntos internos” del Estado acreditante.El mayor riesgo que corre un embajador, en el lenguaje diplomático, es que el país que lo recibe lo declare “persona non grata” y, por consiguiente, sea retirado. Así lo establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961. Desde el 30 de marzo del 1962, el país es parte de los 60 países signatarios que se rigen bajo este documento, que sienta las bases de acción, privilegios y procedimientos entre los países frente a misiones diplomáticas.
En su artículo 41, la Convención, que hace referencia al agente diplomático (embajadores, nuncios o miembro del personal diplomático de la misión), señala lo siguiente: “sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”.
Y en su artículo 9 hace referencia a la salida de un diplomático: “El Estado receptor podrá, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata, o que cualquier otro miembro del personal de la misión no es aceptable”. Esta acción ya obliga al Estado acreditante a retirar a su representante y en caso de negarse a ejecutar en un plazo razonable su salida, el país podrá negarse a reconocerlo como miembro de la misión.
Las notas de protestas y llamadas a consultas son las herramientas que a nivel diplomático ejercen los países en momentos de disconformidad. Declarar a una persona “non grata” es lo más radical.
República Dominicana no tiene antecedentes de dar por terminada la misión de un diplomático. El único caso en que un jefe de misión fue retirado de territorio nacional se trató de la embajadora argentina Teresa Meccía de Palma, a propósito de que uno de sus hijos estuvo vinculado en el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar.
James Brewster cayó mal por ser homosexual
El embajador de Estados Unidos, James “Wally” Brewster, ha tenido choques con distintos estratos de la sociedad por dos motivos: sus críticas a la corrupción y por supuestamente promover una agenda LGBT en el país. Pero desde antes que llegara al país, el 26 de noviembre del 2013, ya Wally incomodaba a los sectores más conservadores del país, por su condición de homosexual. Su visita al centro educativo Instituto Iberia acompañado de su esposo Bob Satawake fue la gota que derramó el vaso: la Conferencia del Episcopado Dominicano exigió una respuesta por parte del Estado.
