Cuando el Gobierno cuida mejor a los niños que sus propios padres

Hace poco más de un mes llegó a los medios un video de casi dos minutos que perturbaba en extremo. Era una bisabuela que golpeaba y arrastraba a su pequeña bisnieta.

Hace poco más de un mes llegó a los medios un video de casi dos minutos que perturbaba en extremo. Era una bisabuela que golpeaba y arrastraba a su pequeña bisnieta. Y la semana pasada otra noticia similar volvía a las portadas: un niño de dos años fue enviado –supuestamente por su madre- a cuidados intensivos por una paliza. Los abusos a niños no suelen ser noticias del día a día, y esos pocos casos tampoco reflejan lo que viven muchos niños en la intimidad de su hogar.

El abuso físico es una de las razones más comunes por la que los menores son separados de sus tutores y llevados a los hogares de paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani).

Estos hogares son espacios de protección a los menores que se les han vulnerado sus derechos y que su caso, por lo regular, ya está en el Ministerio Público. Los niños llegan al hogar con una orden de protección y cuando ya se ha demostrado que no hay pariente que pueda quedar al cuidado. Y no pueden exceder los seis meses de acogida, a menos que el proceso judicial requiera más tiempo.

Las estadísticas del 2015 de Conani señalan que de un total de 648 entradas a estos hogares, el 57% lo agrupan cinco motivos: protección -de todo tipo pero sin orden de la Fiscalía-, trata y tráfico, abuso físico, abandono y deambulación por las calles. En total, hay 23 categorías por las que estos niños llegan a esos espacios, incluyendo por “vacaciones”.

La encargada de hogares de paso de Conani, Emilia Dore Despradel, señala que las tres razones más recurrentes de entrada son el abandono, maltrato físico y abuso o explotación sexual. En el 2015, el abuso físico y psicológico representó el 10% de las entradas a los hogares de paso. Penélope Melo, quien es la encargada de supervisión de las ONG con las que trabaja Conani, resume la labor diaria de esta institución frente a esos abusos.

“Cuando hablas con un padre y todavía no entiende el abuso infantil es increíble… Ese es el primer método que usa la familia de corrección y es increíble cuando una mamá viene y todavía no admite que es abuso”. Y remata: “Lo más doloroso es que tenemos que garantizarles el derecho por encima de los padres. Eso es muy cuesta arriba, cuando el padre no entiende que hay abuso, o cuando una madre llega (a la institución) y te dice ´no quiero este hijo´”, subraya Melo.

Emilia Dore advierte que esas entregas voluntarias que hacen los padres no se limitan solo a recién nacidos, sino también a niños con ocho y hasta 12 años, a veces relacionados a situaciones de drogas y robo. En esas circunstancias, Conani saca todas las cartas para convencer a esos papás de que no abandonen a sus hijos. Cuando el problema es económico, Dore habla de que, incluso, se les ayuda a buscar trabajo a los tutores. Todo esto atendiendo a que el último recurso sea la institucionalización del niño, es decir, que termine en uno de los ocho hogares de paso de Conani. “Hay padres que nos dicen ‘¡no!, ya no quiero tenerlo más, yo lo quiero dar en adopción´. Entonces se les explica qué significa una adopción, se les advierte que nunca más va a saber de ese niño y el daño que les causarán emocionalmente, porque es un niño que tiene ocho años viviendo en esa familia. Ya tiene lazos, independientemente de que la situación en la familia no sea la ideal”, agrega Dore.

Dore y Melo mencionan uno y otro caso por los que los niños llegan a los hogares de paso. Son motivos que invitan a reflexionar sobre los tantos riesgos que se enfrentan los niños y las situaciones en las que se envuelven, y por qué llegan a estos extremos sin que papá y mamá lo eviten, o peor aún, sean los propulsores. Además, esto cuestiona el papel del Estado frente a las violaciones a la Ley 136-03 de protección y derechos de la niñez que no son noticias.
“Tenemos niños que nos tocan la puerta por tema de drogas y buscan refugio porque las bandas los están buscando… También tenemos niños que son testigos de crímenes y por una medida de protección, en lo que se calma el proceso, son llevados a nuestros hogares”, explica Melo.

Dore Despradel admite que la pobreza puede ser un factor decisivo de riesgos. Ella conoce de padres con dificultades para alimentar a su niño y con escasa visión de qué tan dañino puede ser un método correctivo. Incluso, habla de menores que llegan a los hogares de paso sin acta de nacimiento y cuando Conani investiga, entonces da con una familia que tiene generaciones viviendo sin un documento que demuestre a la sociedad su existencia.

Este año, la cantidad de niños ingresados a esos hogares es de 250. En el país solo hay ocho hogares de paso, en la capital,donde están más concentrados, en Santiago y Jarabacoa. Allí reciben educación, cuidados y servicios de salud.

El Consejo apuesta por las familias de acogidas

Conani desde hace un año ha implementado un plan piloto con familias de acogida. Hoy día, hay nueve menores con edades de 12 y 13 años que están al cuidado de parejas que no tienen vínculos con el niño, hasta tanto la situación quede resuelta. Y unas 100 familias están en proceso de evaluación para que formen parte del banco de acogida. Esta iniciativa responde a una política que Conani tiene muy clara: Los hogares de paso son solo una respuesta inmediata. “En un hogar de paso pueden haber de 20 a 30 niños y ahí por más personalización que queramos darle no es lo más apropiado… el niño emocionalmente requiere muchas atenciones que por más que queramos dar no sustituyen ni el afecto ni el cariño de una familia”, analiza Melo.

Cantidad de ingresos en 2015

Motivos cantidad
1. Protección 115
2. Trata y tráfico 78
3. Abuso físico 64
4. Abandono 61
5. Deambulación 52
6. Comercialización 47
7. Extravío 36
8. Abuso sexual 29
9. Explotación sexual 17
10. Negligencia familiar 17

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