FAO: el 15 % de los colombianos sufrirá inseguridad alimentaria en 2027

«Hay cultivos que además tienen una mayor dependencia hídrica, en el caso del arroz o en el caso del maíz, que son paradigmáticos»

FAO: el 15 % de los colombianos sufrirá inseguridad alimentaria en 2027
FAO: el 15 % de los colombianos sufrirá inseguridad alimentaria en 2027

Cerca del 15 % de la población colombiana estará expuesta a algún grado de inseguridad alimentaria en 2027 debido a las consecuencias del fenómeno de El Niño, pero también a los efectos del gran terremoto del 10 de agosto, advirtió Agustín Zimmerman, representante de FAO en Colombia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que unos 7,9 millones de personas en Colombia «estarán expuestas a problemas para acceder a los alimentos durante el próximo año», esto significa casi 15 de cada 100 habitantes del país, explicó en una entrevista con EFE.

La estimación fue elaborada por el equipo humanitario de Naciones Unidas, del que hacen parte la FAO y otras organizaciones.

«Esa es la cifra que nosotros tenemos y estamos trabajando para poder atender en el 2027», señaló Zimmerman, quien explicó que las agencias internacionales prevén movilizar recursos para responder a las necesidades identificadas, en coordinación con el Gobierno colombiano.

Un Niño intenso y prolongado

El pronóstico se conoce en momentos en que Colombia se prepara para afrontar un fenómeno de El Niño que, según las previsiones citadas por la FAO, podría alcanzar una intensidad fuerte o muy intensa durante los próximos meses y prolongarse incluso hasta junio de 2027.

Zimmerman indicó que existe una probabilidad del 83 % de que sus impactos sean «muy intensos durante el primer trimestre del próximo año», aunque aclaró que no se trata de una certeza.

Uno de los principales riesgos es la reducción de las lluvias y la menor disponibilidad de agua, lo que podría afectar especialmente a cultivos que conforman la base de la alimentación en Colombia, especialmente en zonas rurales.

«Hay cultivos que además tienen una mayor dependencia hídrica, en el caso del arroz o en el caso del maíz, que son paradigmáticos», explicó el representante de la FAO, quien señaló que será necesario anticipar los efectos del fenómeno en esos productos y en los territorios donde se cultivan.

La organización también llamó la atención sobre las hortalizas, cuya producción está vinculada principalmente a pequeños agricultores y resulta fundamental para mantener una dieta variada y saludable.

A estas actividades se suma el sector pecuario, especialmente importante en el Caribe colombiano, donde la ganadería constituye una fuente inmediata de ingresos para numerosas familias rurales.

«La escasez de agua podría obligar a reducir los hatos y afectar sus medios de vida», advirtió Zimmerman.

El Caribe, la región más vulnerable

 El impacto del fenómeno no será uniforme en el territorio colombiano, según la evaluación de la FAO, que prevé fuertes sequías en el Caribe, la zona central de la región Andina y la Orinoquía.

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Dentro de la región Caribe, el representante de la FAO destaca la situación en departamentos como La Guajira, Sucre, Bolívar, Córdoba y el norte de Antioquia, donde la disponibilidad de agua representa una preocupación para la producción agropecuaria e, incluso, para los ingresos de las familias.

Por ello, Zimmerman insiste en que las consecuencias del fenómeno se analicen desde una doble perspectiva: por una parte, la posible reducción de la oferta alimentaria debido a las afectaciones a los cultivos y, por otra, la pérdida de ingresos de las familias agricultoras, que tendrían menos recursos para adquirir alimentos.

En ese sentido, advirtió que un aumento de los precios puede llevar a los hogares a modificar sus hábitos de consumo y optar por dietas más económicas y menos variadas, con consecuencias para la nutrición y la seguridad alimentaria.

A los efectos climáticos se suma un contexto internacional complejo, marcado por el encarecimiento de los combustibles, el transporte y los fertilizantes, factores que también pueden elevar los costos de producción agrícola y trasladarse a los precios de los alimentos.

Ante este escenario, la FAO considera prioritario reforzar los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación de las siembras y cosechas y facilitar el acceso de los pequeños productores a insumos básicos para mantener sus niveles de producción.

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