La participación dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2023 es considerada como un fracaso.
Esa definición no es de mi autoría, es más bien una expresión del dirigente Rodney Linares días antes del debut de los criollos en el evento. “Si no llegamos a la final, será un fracaso”, expresó en Fort Myers después de la primera práctica del equipo.

Nosotros estuvimos ahí y nos contagiamos del entusiasmo que se generó en aquellas primeras reuniones, obviando las señales de los problemas que se nos reflejaban en la cara, ciegos quizás por ser el conjunto favorito en todos los pronósticos.

Era bonito escuchar a los señalados diciendo que el otro debía ser nombrado. Es decir, escuchar a Robinson Canó expresar que ese puesto debía ocuparlo Manny Machado y viceversa.

En varias ocasiones los de la prensa le preguntamos al dirigente las razones por las que no se nombraba un capitán. Entre tantas megas estrellas de nuestra pelota nos sentíamos inquietos por saber quién debería ponerse esa banda, pero la respuesta nunca llegó.

Por momentos aquella incertidumbre hasta pasó como un chiste, al extremo de que en un turno que se me concedió la palabra para preguntar, el dirigente me dijo antes de yo hablar, que por favor no vuelva con lo del capitán, que ya él dijo que no hablaría más de ello, que ese tema se lo dejó a los jugadores.

Los allí presentes entendimos que eso estaba bien, que se debía a la armonía, la química, falta de ego y respeto entre los integrantes de la selección. Nos creímos la película.

Pero con los resultados, ahora interpretamos como una falta de autoridad no poder señalar un pelotero en particular.

Más allá de buscar culpables de la eliminación temprana, yo quiero verlo como parte de un proceso de aprendizaje que nunca termina.

Este es el momento en que todos los involucrados debemos reflexionar y buscar cuales son los puntos en que debemos mejorar para la próxima edición en 2026.

De todo lo que nos dijera en entrevista exclusiva Juan Núñez, presidente de la federación, al momento de ser eliminados, me quedo con las siguientes palabras… “En lo humano hicimos todo lo posible, pero al final Dios dispuso el resultado”. Nada más real, aunque después de todo jugamos sin capitán.

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