Pros-Tíb, de Haffe Serulle

Haffe Serulle tiene clarísimo su propósito en el arte. Como dramaturgo y director, cultiva un estilo comprometido con nuestra idiosincrasia,…

Haffe Serulle tiene clarísimo su propósito en el arte. Como dramaturgo y director, cultiva un estilo comprometido con nuestra idiosincrasia, esa que se manifiesta en la religión, la superstición, la imaginería típica del pueblo… de la gente común.

Pros-Tíb rompe radicalmente con cualquier otro teatro que se viene produciendo en los últimos años. Es una apuesta arriesgadísima, eso sí, pero en la que asistimos (desde la forma en que inicia la actuación de algunos de sus personajes que invitan de una manera muy peculiar a pasar al público a la sala) a un tour de force que nos pone la piel de punta y a pensar en lo que pudo ser y no, y viceversa.

Texto original de Serulle, una vez más, que además ejerce de director de un elenco con el cual lleva cuatro años poniendo en práctica el arte dramático. Un montaje sin escenografías, que se presentó durante dos semanas en la sala Los Espejos de Bellas Artes. El público llegaba y se sentaba nomás.

Dos actores: Santiago Alonzo y Stuart Ortiz, representan el hilo conductor de este argumento penetrante, tan inquietante como los personajes mismos surgidos de la inventiva del inigualable director y guionista de cine Tim Burton.

Redondean el elenco, cinco talentosas actrices que tienen su protagonismo, con un maquillaje en el que resalta la larguísima pestaña en su ojo izquierdo.

Actrices que se desdoblan al doblarse como trapecistas y contorsionistas que coordinan gestos, movimientos y malabarismo, con diálogos profundos, que cuestionan lo que todos sabemos pero que nadie se atreve a comentar en público.

Ellas, Licelotte Nin, Cindy Galán, Robelitza Pérez, Karina Valdez y Paloma Palacios, encarnan a la mujer que busca el aliento metálico en los burdeles.

Ellos, Alonzo y Ortiz, representan al macho de las juergas divertidas que inician a las 12:00 de la medianoche y el otro el “toro” que se sabe con cuernos suficientemente largos para destripar a la sociedad misma.

Hoy entiendo porqué la compañía de Haffe se hace llamar Otro Teatro. Su compromiso con la autenticidad se cumplió con Pros-Tíb, una obra con excelentes actuaciones, texto incomparable y una dirección que sintetiza el buen sentido del arte. Porque en Haffe Serulle tenemos al Tim Burton del teatro dominicano.

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