¿Quién explota sexualmente a niñas y niños en República Dominicana?

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    Nos informa Plan Internacional que “el 96 % de los menores y jóvenes del Este de la República Dominicana están en riesgo de sufrir explotación sexual comercial”. Su alarmante estadística se basa en 3 estudios que realizaron en 10 comunidades del país (Boca Chica, Guayacanes, Quisqueya, San Rafael de Yuma, Salvaleón de Higüey, Verón, Punta Cana, Boca de Yuma, Macao y El Salado) y que presentaron durante un evento titulado “Desafíos para la prevención de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en República Dominicana”.

    Como alguien que trabaja el tema y antigua voluntaria de Plan Internacional, me sentí contenta de ver que se le continúa dando seguimiento a esta problemática… hasta que me di cuenta de que la organización, como muchos otros actores sociales en este tema, peca de obviar el causal principal de que el problema exista en primer lugar.

    Según sus representantes, las causas de la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes son: “la falta de educación, abusos físicos, psicológicos o sexuales, violencia doméstica, familias disfuncionales, embarazos en la adolescencia y carencias de oportunidades económicas y sociales”. Oh, pero ven acá, ¿y los hombres que pagan y manipulan menores para poder abusar sexualmente de ellas y ellos? ¿Dónde dejaron los explotadores? Si no hubiesen miles de hombres que salen a la calle buscando menores a quienes violar, no habría explotación sexual de ningún tipo.

    Mucha gente piensa que para “sensibilizar” la población en ciertos temas como la violencia contra la mujer, la trata, la prostitución y también la explotación sexual de menores, tenemos que utilizar eufemismos. Palabras suaves para que nadie nos tilde de extremistas o peor aún, de feministas. Es por eso que estos análisis pocas veces hablan del patriarcado, la masculinidad tóxica y la cultura de privilegios machistas que le dice a muchos hombres que ellos pueden abusar sexualmente de una niña con tal de que cuando terminen le den una papeleta de 200 pesos. Esas son palabras demasiado fuertes; no queremos ofender la mayoría de los hombres que ciertamente no actúan así.

    Pero en el tema de la explotación sexual de menores, que son en su gran mayoría niñas, no es la comodidad ni sensibilidad de adultos lo que tienen que preponderar. Lo más importante tiene que ser lo que vaya a solucionar el problema y eso solo se logra si se centraliza la demanda y se deletrea bien claro quiénes son los que están cometiendo los abusos.

    Los hombres que abusan sexualmente de niñas, niños y adolescentes son los criminales más afortunados en nuestro país. Nadie los menciona en artículos donde se habla de los estragos que originan, nadie los centra en estudios sobre una problemática donde ellos son piedra angular. Uno de los estudios de Plan Internacional señala como principal responsable de la explotación sexual al Gobierno, después a los padres y madres y, por último, caso olvidados, a los hombres que explotan menores.

    Si no reconocemos la fuente de un problema, jamás lo vamos a poder solucionar. Se puede deducir que Plan Internacional, o no sabe que la causa principal de la explotación sexual de menores es la demanda de hombres adultos, o que, por temor a alterar sensibilidades, decidieron omitir el dato más importante. ¿Cuál opción es peor?

    Hasta que no se les mande un mensaje rotundo a los hombres que sexualizan y cosifican niñas, niños y adolescentes (incluyendo a los turistas que vienen aquí explícitamente con ese propósito), no estamos en nada.

    Pero ojo, no lo digamos muy fuerte ni con mucho ahínco… que es que a los hombres explotadores no les gusta que se les desenmascare.

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