Un reino dividido no permanece

En la Biblia hay un pasaje donde Jesús le muestra a sus discípulos y al pueblo la importancia de permanecer unidos en un propósito y de no dejarse confundir por los enemigos. Ese pasaje está en el libro de Lucas capítulo 11 del versículo 14…

En la Biblia hay un pasaje donde Jesús le muestra a sus discípulos y al pueblo la importancia de permanecer unidos en un propósito y de no dejarse confundir por los enemigos. Ese pasaje está en el libro de Lucas capítulo 11 del versículo 14 al 20. Allí se narra que cuando Jesús le saca un demonio a una persona muda, esta persona habló y “todo el mundo se maravilló”. Pero los enemigos de Jesús y los que le provocaban cada vez que él hacía un milagro, empezaron a decir que el poder que tenía Jesús se lo daba Beelzebú, el príncipe de los demonios y no Dios, su Padre Celestial. En ese momento, Jesús, que conocía a fondo el pensamiento y el corazón de ellos, se dio cuenta de que sus enemigos lo que querían era indisponerle en contra de su padre y les dijo esta frase que tiene vigencia por siempre: “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae”. Y esa es una gran verdad que tiene vigencia en todos los tiempos y en todas las circunstancias. La división es uno de los grandes males que afectan a cualquier entidad, agrupación o poder y lo lleva de manera inexorable a debilitarse y desaparecer. Hay un refrán popular muy conocido que expresa lo siguiente: “Divide y vencerás”, pues la división es el paso inmediatamente anterior a todo fracaso, a toda derrota y a toda pérdida de las perspectiva de un proyecto de cualquier naturaleza. Si existe un reino, un gobierno, una agrupación social o popular donde sus miembros no respetan las normas y cada quien está tratando de imponer sus criterios e intereses por encima de los intereses generales del colectivo, entonces el fracaso y la derrota son inminentes.

Una casa donde el padre y la madre están constantemente peleando y en
desacuerdo, donde los hijos no respetan a los padres y están insubordinados de manera permanente, donde el caos, el desorden y la división sean la norma, esa casa camina a desintegrarse. Muy bien lo dijo Jesús “una casa dividida contra sí misma, cae”. Y estas enseñanzas de Jesús deben ser un espejo donde se miren hoy en día los dos principales líderes del PLD, Danilo Medina y Leonel Fernández, de cara a la reunión del Comité Político del próximo domingo 19 de abril. Si esos dos líderes no asumen su papel ante la historia y logran un pacto previo a esa reunión, todo apunta a que la división del PLD podría estar muy cerca y ese reino que ellos han construido estaría caminado el sendero de la desintegración.

Son muchos los fariseos que están del lado de Danilo y de Leonel que quisieran verlos divididos, enfrascados en un enfrentamiento estéril e inútil, en el que ninguno de los dos gana sin importar cuál de ellos sea el candidato del PLD.

Como la unidad que históricamente han tenido ha dado tan buenos resultados, los enemigos de ambos líderes están sembrando cizaña para que la división penetre y los distancie, los separe y provoque el descrédito de ambos y la salida del poder del proyecto que los guía y les sirve de soporte.

Hoy más que nunca, Danilo y Leonel deben hacer suya esta enseñanza de Jesús y entender que “todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae”. 

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