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Una cosa buena puede tornarse mala

El gobierno de Danilo Medina desató el entusiasmo colectivo con su programa de construcción de escuelas, con el propósito de sembrar diez mil aulas durante el primer año. Hermosa idea.

El gobierno de Danilo Medina desató el entusiasmo colectivo con su programa de construcción de escuelas, con el propósito de sembrar diez mil aulas durante el primer año. Hermosa idea.Cuando se produjo el anuncio hicimos las observaciones de rigor vinculadas a la selección de los sitios, las condiciones de suelo, las capacidades contratadas y otros asuntos menos importantes que no tiene sentido referir. Desde cualquier punto de vista, fue una magnífica iniciativa que llenó de energía positiva a la administración y entusiasmó a la población. La popularidad del Presidente se elevó al ritmo de sus recorridos y contactos con la gente por diferentes regiones del país.

Algunos errores iniciales condujeron a ciertos desconciertos. El propio presidente Medina  no pudo ocultar su asombro con algunos hallazgos. En uno de sus recorridos debió llamar personalmente a un ingeniero que tiene a cargo una escuela en Arenoso, San Francisco de Macorís, por visibles atrasos en el ritmo de construcción, pese a los reclamos de la comunidad.

Pese al empeño del Presidente, las diez mil aulas difícilmente sean terminadas. Vale su arrojo, pero por falta de un plan adecuado y de un mejor seguimiento hay que evitar que medidas buenas puedan ser percibidas como malas.
Ahora asistimos a una situación inquietante. Como todo el mundo sabe, el Presidente dispuso el fin de las cuotas de recuperación en los hospitales públicos. Muy bien. Un alivio para quienes acuden a esos centros.

La medida fue ejecutada ipso facto por el Ministerio de Salud Pública. Los cobros de los hospitales eran muy significativos para sus finanzas. De hecho, servían para suplir insumos y hasta para pagar algunas nóminas.

Las demandas de servicio parece que han aumentado, pero no está muy claro que los fondos compensatorios estén fluyendo debidamente a los hospitales. Una disposición buena pero con efectos colaterales negativos, porque los centros de salud no tienen los insumos imprescindibles. Mucha demanda pero degradación de la calidad de los servicios. Además, servidores que se quejan porque no han podido cobrar.

Una cosa buena que puede tornarse mala. ¿Imprevisión?

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