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Lucy Cosme

Lucy Cosme
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¡Un bien mayor!

En Romanos 15 San Pablo inicia diciendo “Nosotros los que sí sabemos lo que Dios quiere, no debemos pensar sólo en lo que es...

¡Hazlo a tiempo!

Ninguno que no conoce su propósito de vida la tomará en serio, jugará con ella, desperdiciará el tiempo y doblegará sus recursos ante los caprichosos placeres que toquen las puertas de su alma.

¡En órbita!

Cuando nuestro espíritu no está templado con el Espíritu de Dios, nuestra alma es como corcho que va con las corrientes mutantes de este mundo, sobreviviendo las altas mareas de la indecisión y los fuertes vientos de los conflictos. Llanera solitaria de batallas y arrebatos que lastiman su suerte.

¡Instante transformador!

Esta vida no es tan corriente como algunas veces parece, ni tan cotidiana como nuestros compromisos, ni tan insípida como nuestra soledad.

¡Maratón!

No hay mal que por bien no venga, es el popular dicho y en la Biblia encontramos certeramente que “a los que aman al Señor todas las cosas ayudan a bien”.

¡Cruce final!

Un día moriremos, daremos la cara a todo cuanto le dimos la espalda, razones a todo lo que le dimos excusas, entenderemos que los patrones, filosofías y sistemas no definen nuestras decisiones cuando nos determinamos, que ser nosotros mismos es mejor que parecerse a quien fue nuestro foco, pero es una sombra del sistema.

¡Sobre sus hombros!

El corazón nos retiene, pero la mentalidad nos lleva, de modo que es crucial renovar nuestra mente, refrescar los ojos del entendimiento con el colirio puro de su palabra y conocer a Dios por medio de su amor primeramente, y no por medio de sus juicios, sabiendo que un bebé conoce a su padre antes que al cargo que ostente.

¡Te guía!

Nada más desconcertante que saber que “no quieres lo que quieres”. Así hay tanta gente, intentando inútilmente avanzar entre contradicciones, con un norte copiado al carbón.

¡Toma el atajo!

No siempre somos tan bien ponderados por nuestros semejantes como para esperar que nos valoren y den el lugar que merecemos en la sociedad o la vida.

¡​Conexiones!

Los muchos quehaceres conllevan grandes sacrificios y llegar lejos no necesariamente es llegar alto.