Personajes populares del ayer, enero 1949

Marcos dibujando el rostro de su modelo Epifanio, 5 de enero de 1949. OGM

Revisando las páginas del primer enero de este diario, desde su nacimiento, nos encontramos con algunos personajes populares y curiosidades, que nos motivó a comenzar el año compartiéndolos con nuestros lectores. Estos personajes, que siempre han estado ahí, forman parte del quehacer de nuestra sociedad y dan sabor y colorido a nuestra dominicanidad.

Marcos, dibujante callejero

Marcos, como era conocido por todos, era oriundo de La Vega y según le comentó al fotógrafo de elCaribe, al momento de la entrevista, que ejercía el oficio desde niño y que se ganaba el sustento improvisando dibujos en sitios públicos recibiendo pagos por su oficio que en ocasiones han sido de diez pesos, pero que regularmente su paga oscila entre dos pesos y cincuenta centavos. Amante de su arte y ante la fama que le prodiga la gente por la prontitud que realiza un dibujo, retrocede y avanza, se mueve ante el modelo, le da vueltas, produciendo la sensación de que aunque dibuja rápido, no por eso deja de estudiar los ángulos faciales de su modelo. La foto del día cinco nos muestra a Marcos haciendo un dibujo de Epifanio Sánchez, a quien vemos en primer plano posando para el artista, ante la mirada curiosa y atenta de la gente que se aglomeró en el Parque Colón para disfrutar de este peculiar dibujante. A los cinco minutos ya tenía un dibujo más o menos acertado del rostro de Epifanio. Al finalizar su trabajo, agradeció a nuestro fotógrafo Arriaga por la entrevista.

“Papa Lindo” en la redacción de elCaribe.

“Papa Lindo” el gallo de Bernaluz, visita elCaribe

La foto que acompaña esta nota nos muestra al enamoradizo y parrandero gallo, según lo cataloga su dueño, Bernaluz, al realizar una visita a elCaribe, para demostrar sus condiciones de animal altamente civilizado, a tal punto, que no se inmutó ante las maquinillas, teléfonos, linotipos y redactores de este diario. Pero como si advirtiera que iba a salir en las páginas de la edición del 2 de enero del año que nos ocupa, posó con gran gallardía y un gesto tanto estudiado para nuestro fotógrafo en nuestra sala de redacción.

Quiquín mientras vendía su mercancía a unos de sus clientes. 3 de enero 1949.

Quiquín, sobre y papel

Otras de las curiosas y divertidas noticias que encontramos corresponde al día 3, que nos muestra a un personaje muy especial, se trata de “Quiquín”, el único vendedor ambulante de papel y sobres que tenía la capital. Su estampa era muy familiar por la Avenida Mella, el Mercado Modelo y el Trocadero. Este peculiar personaje tenía una forma muy especial de vender su mercancía, la cual a viva voz pregonaba “Lleeevo papé”, papé y sobre a chele…” por el mundo embarullado de las barriadas capitaleñas. Quiquín vivía feliz y su clientela estaba en todas partes; era siempre clientela circunstancial, a quien este singular vendedor le evitaba el viaje al colmado o a la librería en el trajín de la avenida llena de sol y de ruido.

Zoraida álvarez, nuestra peculiar peregrina a la ciudad de Higüey, 7 de enero de 1949.

Zoraida álvarez. “Chiquitica pero apretá”

Esta graciosa anciana de 60 años visitó la redacción de este diario para anunciar muy contenta y vivaracha, que se proponía salir a pie de la capital para Higuey en penitencia por la felicidad de la República. Con ella también realizarían la travesía algunas amigas suyas y socias de la Congregación de La Altagracia; explicó que irían acompañadas de algunos hombres ya que “E difíci caminaí sola”. Zoradia expresó a nuestro redactor que ella es “chiquitica, pero apretá y no se queda en ei camino” ya que este viaje a Higuey lo ha hecho en dos ocasiones anteriores valiéndose solamente de sus pies. Esta vez llevará consigo limosnas para repartirlas entre los pobres, que le donan personas caritativas de la capital, de las cuales “cogeré cinco chele pa comprai Ei Caribe y veime retratá, e lo que me han pueto lo Reye Mago”. A la pregunta de que si tenía hijos, este peculiar personaje contestó rápidamente: “No, maimente, si jace veinte y nueve año que no tengo mario”. Finalmente expresó Zoraida, en su ágil y colorido argot cibaeño que estaba a las órdenes “en un ranchito onde vivo como arrimá, en la bajá de Ancón, diaquei lao, en Villa Duaite.”
Continuará

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