¿Morir de hambre o de coronavirus?: el dilema del chiripero

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Ante el llamado a quedarse en casa por el avance del virus en el país, muchos vendedores ambulantes dicen que solo hay dos opciones: “morir de coronavirus o morir de hambre”.

Con la campaña “Quédate en casa” que se viene escuchando desde hace quince días en el país, el gobierno pretende crear conciencia para frenar el número de contagios de coronavirus, que hasta el momento ha cobrado la vida de 60 personas y ha infectado a 1,380.

Pero esta medida de quedarse en casa, al menos, para los vendedores ambulantes, donde la economía informal, según datos oficiales del sector público y privado, representa más del 50%, no es del todo alentadora, sobre todo para quienes viven de la venta del día a día.

Según el gobierno, la campaña “Quédate en casa” está especialmente diseñada pensando en proteger el ingreso de los hogares y trabajadores informales.

Sin embargo, decenas de vendedores ambulantes, a pesar del peligro que representa para ellos estar en las calles, no tienen otra opción, debido a que las ayudas del gobierno no han tocado las puertas de sus casas.

Realidad: Vendedores ambulantes

Durante un recorrido realizado por un equipo de elCaribe, muchos trabajadores informales aseguraron tener solo dos opciones: “Morir de coronavirus o morir de hambre”.

Así lo expresó el joven Rodolfo Martínez, quien lleva nueve años como vendedor ambulante. Aunque ha realizado otros trabajos, dice que para su nivel no hay uno más rentable que el actual. “Yo empecé vendiendo franelas; seguí con las mangas para protegerse del sol y ahora estoy vendiendo accesorios y tarjetas de celulares”, detalló.

Martínez, quien también es padre de un bebé de solo dos meses, cuenta que las ventas no andan bien, y que pese a la crisis sanitaria que está atravesando el país, donde las autoridades instan a la población a quedarse en casa, para evitar la propagación del coronavirus, no tiene otra opción que salir a las calles para sustentar a su familia.

Esta misma realidad la vive Álvaro De la Cruz, de 50 años, quien dijo que el principal problema de la economía informal es la vulnerabilidad de los días que no se sale a las calles a vender.

“Si no salgo a vender yo no como. Salgo a las calles haciendo un esfuerzo para lograr vender algo a pesar de que las ventas están por el suelo”, expresó De la Cruz, mientras con su cara cubierta para protegerse del caliente sol y el coronavirus, sostenía en sus brazos paquetes de fresas.

Uno de los principales problemas de los negocios informales es que estos no tributan; no cotizan en la seguridad social; no son fiscalizados, lo que crea una población vulnerable en el país.

La Feria Ganadera mantiene buena venta

El presidente de la Asociación de Comerciantes de la Feria Ganadera, Víctor Madera, dijo que han adoptado algunas medidas en base a las operaciones que realiza el mercado, para evitar la propagación del coronavirus. “Las ventas han incrementado, por eso tanto a los clientes como empleados les exigimos el uso de guantes, mascarillas y guardar la distancia adecuada”, explicó Madera, quien además dijo que están evitando el alza de los precios.

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