Pasión con Pasión

Hay que ser apasionado, pues la pasión, unida a la razón, nos hace humanos. Y en la condición de prisionero domiciliario que nos impone esta vainavirus he tenido una gran pasión (musical, aclaro), a la que he dedicado horas de gozo. Y no es para menos, porque es una pasión muy apasionante, por la calidad de sus versos musicales, sus tonos altos y bajos, sus apasionados matices, que van con la pasión de cada verso. Y confieso sinceramente, a pesar de los apasionados celos que provoque, que mi gran pasión tiene un nombre innegociable, consecuente con todo lo que aludo: ¡Pasión Vega!… (Malagueña de corazón, a mucha honra).

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