Por un ser humano y luchador social, hoy  afectado de cáncer

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Por: Ramón Antonio Veras.

1- Desde siempre  me he preocupado por mantener cordiales relaciones con aquellas personas con las cuales establecí vínculos de amistad en mi niñez y años de juventud. Las relaciones de simpatía las sostengo sin importar condición social o pensamiento ideológico.

2.-  Aquellos con los cuales me ligué por razones de vecindad, estudiantiles, culturales o políticas, han  contado con mis afectos, querencia franca y trato cálido. Procuro hacer sentir bien a quien me ha demostrado sincera estima, aprecio sin reservas.

3.- José Antonio López, El Che, y yo, nos conocimos hace muchos años; ambos residíamos en Santiago, en los alrededores de la Plaza Valerio. Hicimos causa común en la lucha democrática. En varias ocasiones, El Che, sufrió persecución y prisiones por sus actividades y convicciones políticas.

4.-  Mi amigo,  El Che,  ha accionado en el quehacer político nacional por apego a sus ideales y con  coherencia. Ha hecho de la causa de los oprimidos la razón de su existencia y sin procurar beneficios materiales.

5.- Porque muy bien conozco a El Che,  fue que, en agosto de 1970, ante una acusación infame  de que fue víctima, por la Policía Nacional de la época, conjuntamente con otros militantes revolucionarios, no lo pensé dos veces para  defenderlo ante los tribunales, en Santiago y en San Cristóbal, hasta lograr su libertad al ser declarado inocente de la imputación.

6.- He hecho referencia a El Che, porque ese ser humano sensible, combatiente por los derechos humanos,  las libertades y la democratización  de la vida pública del país,  hoy se encuentra afectado de  cáncer de próstata grado cuatro, con metástasis ósea.  Además,  está sometido a diálisis por infección renal.

7.- Pero lo peor, lo más lacerante es que El Che, carece de recursos económicos para sufragar los gastos de alimentos, medicinas,  servicios médicos e internamientos.  Él está subsistiendo por colaboraciones  eventuales hechas por  sus amigos y compañeros.

8.- Es loable el gesto solidario, la actitud asumida por las personas que conocen  la hoja de vida de El Che y su historial de lucha, pero las simples contribuciones económicas no llenan por completo las necesidades que hoy  acompañan a El Che, por la terrible enfermedad alojada en su cuerpo.

9.- Aquel ser humano  que,  como El Che,  ha dedicado parte de su existencia a contribuir al mejoramiento  de la sociedad donde vive,  se hace  digno de ayuda,  de que se le extienda la mano  cuando así lo necesita.  Es el momento para que  el humanismo se ponga al lado de ese  ente social  que le ha sido útil  al país.

10.- Los integrantes de la sociedad que demuestran correcto proceder y aportan al progreso social e institucional, merecen el reconocimiento de sus  conciudadanos y de los poderes públicos.

11.- No estoy recurriendo a sensiblería, sino  que es propicia la ocasión para hacer realidad con El Che, lo que dispone el artículo 7 de la Constitución política vigente, en el sentido de que “la República Dominicana es un Estado Social y Democrático de Derecho…”.

12.- El Che, como ser humano y por la enfermedad que adolece;  la falta de medios económicos e imposibilidad de realizar actividad laboral; y por sus méritos cívicos y ciudadanos, merece que el Estado dominicano, directamente venga en su amparo por medio del  gobierno central, o por intermedio de sus órganos de servicio social.

13.- El objetivo de este escrito  es para que  llegue  al corazón, y la sensibilidad combinada con la  compasión,  hagan posible  que desde el Poder Ejecutivo  salgan  los medios económicos para hacerle menos pesada  la carga  y dolores de que es víctima el meritorio ciudadano José Antonio López, El Che.

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